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¿POR QUÉ NOS DECEPCIONAMOS?

¿Por qué nos decepcionamos? podríamos inferir  que muchas veces nos decepcionamos por un acto intrínseco y no necesariamente por factores externos, es decir, nuestro pensamiento crea expectativas sobre algún hecho y si estas no se cumplen  se nos manifiesta  ese sentimiento. Todos en algún momento de nuestras vidas manifestamos estar decepcionados, muchas veces lo decimos otras nos las callamos, pero lo pensamos. Y en un sentido general podríamos decir que la decepción está ligada a los sentimientos y que se manifiesta a través de la insatisfacción frente a un fracaso o una falsa expectativa respecto de alguien o algo.

Sin embargo, la decepción es la unión de dos emociones básicas la sorpresa y la pena. Paul Ekman y Wallace V. Friesen la identificaron como emociones básicas, pueden ser agradables o desagradables. Mientras que la pena es un sentimiento de tristeza o aflicción.

Nos decepcionamos porque en nuestra mente existe un mundo de cosas maravillosas, llenas de expectativas altas, con un marco de principios y valores que muchas veces inclusive sobrepasan a los nuestros. Pero en algún momento algo sucede y los resultados no son lo que se esperaba, y nuestro mundo se cae a pedacitos.

En ese momento nos decimos pero quien me mando a ilusionarme, a creer o a imaginar que eso podría pasar. Es sencillamente la capacidad que tenemos de creer todo lo que escuchamos, o imaginar que todo un mundo puede ser color de rosas. Para evitar la decepción se puede poner en práctica:

  1. Expresar las expectativas como deseos, si en algún momento se convierten  en necesidades y no se llegaran a cumplir automáticamente pasamos a la frustración y en este caso podríamos llegar a la decepción; si decimos: deseo que…, quiero lograr …, estamos trazándonos retos y eso es muy diferente a decir necesito que…, porque como cualquier necesidad insatisfecha no nos dejaría avanzar.
  2. Focalizar el área de control, nosotros no podemos cambiar el mundo, pero si podemos cambiar nosotros. Esto quiere decir, que no podemos hacer que alguien nos quiera más o menos, pero si podemos limitar nuestros sentimientos a la altura de lo que recibimos.
  3. Pedir explicaciones, no se deben sacar conjeturas o tratar de adivinar porque las personas hacen o dicen las cosas. La mejor manera es enfrentar a la situación, preguntar, indagar y conseguir las respuestas concretas.
  4. Aprender de lo malo, es positivo. Muchas veces que las cosas no salgan como se esperaba o que nuestro universo sufra un temblorcito  nos da la oportunidad de comenzar y cambiar o mejorar nuestra visión de la vida.

Gracias a todas las decepciones  que he sufrido puedo decir que he adquirido suficiente madurez, que he aprendido de muchas situaciones y que estoy segura que me falta aprender muchas cosas más. Creo que todos estamos muy claros en que la decepción la podemos medir con la diferencia que existe entre lo que esperamos y lo que logramos. Pero entre ellos también existe una brecha que se llama esfuerzo y ahí si podemos nosotros participar.

     Nunca esperes nada de otra persona sin que ella te lo diga y te lo demuestre a veces los demás también se equivocan y conscientes o no ofrecen cosas por encima de sus posibilidades, escucha con atención y recibe solo aquello que sea beneficioso y verdadero para ti.

COMPLEMENTA CON EL ÉXITO DE LA AUTOAYUDA

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