emociones

PADRES Y LAS EMOCIONES

Es normal que todos en algún momento experimentemos intranquilidad, desasosiego, falta de ánimo, apatía e inclusive desgano para nuestro día a día. Lo importante es no quedarse sentado ante la situación y sumergirse en ese sentimiento, por el contrario lo que se debe hacer es enfrentar la causa que lo constituye y revertir la situación. Los padres y las emociones no escapan del dia dentro de una familia y mucho menos de las relaciones con los hijos, lo importante es gestionarlas y conseguir las mejores vivencas de cada situación.

Las situaciones donde afloran las emociones negativas  que nos invaden pueden estar ocasionadas por innumerables factores, entre ellos las preocupaciones diarias, el miedo a no estar a la altura en el plano laboral o personal, la ansiedad que nos genera ajustarnos a una sociedad, entre otros son las causas de emociones que interrumpen nuestra paz interior en un momento dado.

Todas las inquietudes que se nos presentan absorben nuestras energías y producen un agotamiento que ocasiona desviar nuestra atención de aquellas cosas que realmente son importante, así entonces la meta debe ser construir lo negativo en positivo y para ello se pueden considerar estos aspectos:

1. Identifica el origen del problema: No basta con identificar el sentimiento de desasosiego, intranquilidad o negatividad, el trabajo mental debe ir más allá hasta obtener cuál es la causa real que nos provoca ese sentimiento. Es importante ser prudente en darnos ese tiempo para vivir el sentimiento que se tiene sea rabia, insatisfacción, impotencia o miedo como seres humanos sentimos emociones y bien sean primarias o no las necesitamos afrontar. Una vez afrontadas esas emociones nos podemos disponer a desatar el nudo y actuar.

2. Controla la mente: Cuando he dictado charlas o clases sobre este tema mucha gente cree que controlar la mente es ignorar los sentimientos y emociones y continuar con la vida, esto no es así, significa focalizar la atención en los aspectos que si podemos cambiar y actuar siempre con el arte del bienestar y rodeado de energía positiva. Busca tu bienestar interior alejando tu mente de las energías negativas y enfocándote en grandes retos o comienza con pequeños planes a corto plazo que te hagan ilusión.

3. Confía en tu potencial: Aprovecha tus recursos. Generalmente somos conscientes de nuestros defectos, pero no de nuestras virtudes ni mucho menos medimos nuestras capacidades hasta que por situaciones adversas nos vemos obligados a actuar y a salir adelante, bien lo decía Aristóteles: “En las adversidades, sale a la luz la virtud”.

Espero que todos consigamos esa paz interior que nos merecemos, aprendamos a vivir nuestras emociones como se nos presentan si evadir ninguna y sobre todo liberemos cualquiera que sea negativa y perturbe nuestro equilibrio emocional.
Una vida feliz consiste en tener tranquilidad espiritual. Cicerón, Filoso romano.

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