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PADRES Y ESTRES

Esta nueva entrada os comparto la formula para calcular el estres y medir los estados emocionales a fin de ayudar a  muchos padres  que día a día quieren hacer muchas cosas, inclusive se les ve hasta optimistas y con una mente abierta a decir voy a lograr esto con mi hijo, aquello o lo otro pero al final dicen, bueno claro si puedo, porque como siempre aparecerán los reproches que no faltan o a ver que me pasa hoy, es posible que no acabe, como siempre el mundo en mi contra pero yo ahí voy.

 

Acabado el día dicen ¡no logré nada!, como se sabía es que para mí va todo como contra corriente, los muchachos hicieron esto, aquello o lo otro, y esto se traduce en que nuestros estados de ánimo programan a nuestro cerebro y lo engañan para que las palabras parezcan positivas pero las acciones no, es decir, mi mente me está diciendo no lo vas a lograr porque ya veraz pasará lo de siempre y así al final del día pasó lo que mi cerebro dijo y los resultados un día lleno de estrés.

Esto es como cuando le decimos a un niño NO te montes ahí porque te vas a caer, y el niño se monta y efectivamente se cae, lo mismo ocurre con nuestro cerebro, si controlamos nuestro cerebro y nuestras emociones, estaremos controlando realmente nuestras acciones. Esto pasa porque nuestra mente visualiza al niño en el piso y el niño se auto visualiza en el piso. Cuando estamos sometidos a situaciones de estrés nos pasa lo mismo, queremos lograr algo pero nuestro subconsciente ve lo contrario, se enfoca en lo negativo, en los obstáculos, en todos los sacrificios y lo difícil que puede llegar hacer conseguir nuestro objetivo, de ahí que cambien nuestras emociones y por supuesto nuestras acciones para alcanzar el éxito.

 

Para poder programar nuestro cerebro y despedir al estrés debemos partir de nuestras emociones, estas son las que le ponen el color a nuestras vidas, las que deciden lo que vamos hacer y es a través de ellas que percibimos nuestra realidad. Por ejemplo te ha pasado que tienes un problema y al cabo de un tiempo vuelves a ver el problema y parece que es otro aunque la situación sea la misma, esto pasa porque los estados emocionales modifican nuestro procesamiento mental.

 

Cuando decidimos hacer algo con un estado emocional pico o critico, o cuando los padres y el estres estan unidos actuamos en alerta y aquí las decisiones suelen ser emergentes y hasta de supervivencia por ejemplo imagínate que ahora empieza a temblar, ¿qué harías?, seguro salir corriendo y ponerte a salvo, o cuando a un niño le quitas algo, empieza a llorar, en fin cuando no nos esperamos un estímulo y aparece actuamos sin pensar. Por ejemplo si tú estás alegre y abierto tus actuaciones sea cual sea la situación van hacer positivas. Mientras más fuerte sea tu estado emocional mejores van hacer tus resultados.

Entonces lo que te propongo que hagamos para enviarle a nuestro cerebro la información positiva que necesita recibir para actuar adecuadamente y mantener un estado emocional efectivo dirigido al éxito es que te preguntes desde la mañana ¿Qué voy haber logrado hoy cuando termine el día?, o visto de otra manera ¿Cuáles serán mis resultados hoy? O ¿Cómo me voy a sentir al terminar el día?, de esta forma es como hacer los deberes antes de comenzar…o como nos enseñó el gran maestro Stephen Covey comenzar con un fin en mente.

Prueba la siguiente formula en dos escenarios un día normal sin practicar las preguntas antes planteadas y otro día con las preguntas que te planteé, las cuales las puedes repetir las veces que sean necesarias durante el día.

Es = E+R

Es (Estrés)

E (Estado Emocional)

R (Respuesta)

Esta fórmula nos indicaría que mientras más emociones positivas y respuestas que demos en un día, menor será el estrés. Si las respuestas son negativas y las emociones positivas estamos bajo escenarios de estrés agudo que ocurre en ocasiones muy puntuales, por ejemplo varias entrevistas de trabajo en un día.

El estado emocional está determinado por las emociones positivas: alegría, gratitud, serenidad, interés, humildad, diversión, amor  y esperanza y las negativas: miedo, ira, ansiedad, tristeza, culpabilidad y frustración.

La respuesta viene determinada por el entorno que nos rodea, es decir que se relaciona con la capacidad de adopción que tenga el ser humano para flexibilizar y adaptar su desempeño a las situaciones.

Veamos un ejemplo supongamos que nos levantamos con una energía positiva, alegres y con ganas de acabar el día celebrando la entrega del informe que tenemos que presentar al jefe. Resulta que a primera hora de la mañana cuando llegamos a la oficina conseguimos que el ordenador se quemó y no tenemos copia del informe en ningún lado. ¿Qué le podría pasar a la persona? Si hablamos de que no es una persona emocionalmente inteligente posiblemente replantee el informe o proponga una ponencia improvisada en pizarra o pida un tiempo para solucionar, si es una persona reactiva tendrá niveles altos de estrés que lo paralizarán y no verá más que la oscuridad.

 

Os invito padres a tomar la dirección de la pro actividad y bajar los niveles de estres, a que programemos nuestro cerebro y practiquemos a diario el ejercicio de preguntarnos ¿cómo quiero acabar el día? Y que me contéis resultados de éxito. Hasta una próxima.

 AQUI UNA ENTRADA ESPECIAL PARA LAS MAMIS

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