Educar en valores

OBTENER COOPERACIÓN DENTRO DE LA FAMILIA

No puedo con todo, las mujeres llevamos la mayor carga del hogar, parece que nadie me entiende, no se ya como decirle las cosas a mis hijos, la adolescencia es terrible, el menor aprende de su hermano mayor, parece que lo hacen con mala intención, estoy harta y más, son los comentarios que siguen pareciendo comunes en muchas mujeres, madres y trabajadoras.

Cuando se vive en familia se debe ser consciente sobre lo que significa cooperación, que sería en términos generales, lograr que el grupo familiar se sienta identificado con un mismo fin, y, contribuya a llegar hasta este. Por ejemplo un objetivo en la familia puede ser mantener el hogar limpio y ordenado, en este caso todos deberían colaborar según sus edades, habilidades y destrezas a mantener el hogar limpio y ordenado, los niños se harían cargo de su habitación y juguetes, los más grandes además de tirar la basura y todos ayudarían en la cocina.

Parece todo claro y sencillo hasta aquí, muchas personas en los cursos que he dado y conferencias en las que he participado me dicen, es que NO FUNCIONA, a lo que empezamos a reflexionar y concluimos que no es La cooperación lo que no funciona, es la comunicación lo que no es efectiva en muchos hogares.

No es la forma cómo se dice lo único importante, también influye lo que se dice. En la forma de expresarnos existe todo un combo, participa desde las palabras, la cantidad, el tono de voz y la expresión corporal. Es como el chiste de la pareja que está enfadada y el hombre le pregunta a la mujer si le sucede algo y la mujer responde NOOOOO, pero su tono, y expresión facial y corporal dicen lo contrario.

Las palabras aunque sean sin intención marcan el comportamiento, desarrollo y autoestima de los hijos, esto significa que es indispensable proponernos eliminar los calificativos y afirmaciones despectivas como: inútil, vago(a), descuidado, irresponsable, jamás aprenderás, inepto.

Otra variante muy importante en el momento de comunicarnos es la edad, hay que estar seguros que el mensaje que se envía sea acorde al receptor, todo tiene su tiempo y proceso de enseñanza – aprendizaje. Hay que ser razonable, comprensible, flexible, asertivo y negociador.

A continuación te propongo algunos pasos con pequeños ejemplos que contribuyen a conseguir la cooperación dentro del hogar, importantes para educar con hábitos y amor:

  1. Enseñar a los hijos una forma de ser útil. Para ello supongamos que el niño o adolescente no recoge su habitación. Puede decir: escoge entre dejar la habitación recogida antes de ir a …..o quedarte en casa para recogerla.
  2. Expresa tu desaprobación con energía pero sin ataques. Siguiendo con el ejemplo anterior: ¡No me gusta la manera en que tienes tu habitación!. Me molesta ver algo desordenado.
  3. Ser claro y expresar lo que se espera. Tomando la misma escena. En este caso se podría decir algo como: Espero que la habitación quede recogida antes de que salgas de ella.
  4. Demuéstrale al niño como puede cumplir. Basándonos en la misma escena. Cuando coloques todo en su sitio quedará la habitación recogida como a todos nos gusta tener la casa, así ya quedas con más tiempo libre.
  5. Ofrecer alternativas. Continuando con el ejemplo. Puedes pensar en recoger al terminar tu habitación, o esperar más tiempo y perderte lo que quieres hacer luego, también es buena opción evitar el desorden, tú decides.
  6. Promover acciones. En la misma situación. ¿Qué propones para que tú estés a gusto en tu habitación haciendo lo que necesitas y quieres y yo quede tranquila(o) cuando tu acabes?
  7. Permita que los hijos conozcan las consecuencias de sus actos. La habitación desordenada, y haba quedado a las seis de la tarde con los amigos. Son las cinco y cincuenta y dice el niño o adolescente, me voy, adiós. La consecuencia sería, lamento que todavía no te puedas ir, veo que la habitación esté desordenada.

Los padres en su mayoría me comentan que una vez que los hijos se acostumbran a este sistema para obtener la cooperación, todo fluye de manera natural, nada se ve como imposición y las cosas de casa se convierten en un trabajo en equipo, se adquieren hábitos de forma natural. Esto es un beneficio tanto para padres como para hijos.

 

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