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NO DEJES DE ABRAZR A UN HIJO

No dejes de abrazar a un hijo, porque los gestos hablan más que mil palabras, son trasmisores de sentimientos y emociones que permiten acercar lazos y romper el hielo dentro de las relaciones amorosas. Son importantes en las relaciones familiares y en una educación basada en el respeto y el amor hacen la diferencia.

Un padre con el que una vez trabajé me contaba lo siguiente: “Recuerdo que cuando era niño, mi padre se encontraba todo el tiempo corrigiéndome. Incluso cuando yo sentía que había hecho las cosas bien él era muy insistente en que todo era mejorable. Mis notas aunque estuvieran en un 9 nunca eran suficiente. Cuando acabe el bachillerato y me fui a la universidad apenas nos comunicábamos. En aquellos días yo tome la iniciativa y le escribí una carta muy larga, así intenté desahogarme. Fui tan iluso en pensar que me llamaría o que cambiaría de actitud…en realidad a los días me devolvió la carta con todas las faltas de ortografía y gramática señaladas. Me recalcó que así no se podía leer bien ni entender el contexto. En aquel momento no sé si me sentí peor o solo tuve decepción”.

Este padre por cierto acudió a mí porque sentía que estaba repitiendo la misma historia con su hijo de 14 años y quería aprender a educarlo con sentimientos y emociones para que no se repitiera la historia.

Es muy normal que los padres queramos sacar lo mejor de nuestros hijos, pero esto en oportunidades nos convierte en críticos y ello si no se hace desde el respeto y la asertividad produce rechazo.

Es muchas veces el temor que tenemos los padres a que nuestros hijos fallen o no logren sus objetivos y se tiene la falsa creencia de que si les obligamos a ser mejores este riesgo no lo vivirán. Error grave.

No es malo estimularlos con retos positivos en el momento que sea necesario, motivarlos a sacar mejores calificaciones o jugar mejor al futbol cada día, pero cuando se cae en las exageraciones, en la crítica continúa y no se celebran los logros se comente el error del alejamiento.

Mucha gente cree que cuando se llega a determinada edad las muestras de cariño no son necesarias y es más conveniente la dureza para educar. Cuando los niños están pequeños todos se abrazan, besan y las muestras de cariño nunca faltan. En la adolescencia estas píldoras son cada vez más escasas y cuesta bidireccionalmente hacer ese cruce de abrazos y caricias.

Esta absurda idea de no demostrar el mor con caricias y palabras puede estar detrás de varias creencias limitantes desde la sexualidad hasta la madurez del niño o el adolescente. Por ejemplo de maneja una falsa creencia de que los niños muy mimados serán más propensos a que se les dificulte conseguir pareja.

Los abrazos y el contacto físico son el elixir mágico más eficaz que poseemos. Todos los seres humanos a excepción de casos con diagnósticos puntuales necesitamos un contacto físico, es esta por naturaleza la más eficiente forma de dar y recibir amor, nos ayuda a sentir altamente a profundidad las relaciones sociales.

Si desde niños se les ha acostumbrado al amor con muestras a través de besos, caricias, abrazos ¿Por qué cambiar en la adolescencia? No se puede privar al adolescente de recibir estas muestras de cariño, aunque no lo demuestren sí lo quieren vivir. Si queremos cercanía con nuestros hijos, tenemos que mantenerla.

Queridos padres no dejen de abrazar a vuestros hijos, de besar y despertar emociones positivas. Aunque la herencia cultural y la tendencia social dirijan hacia caminos distintos comprendan, interpreten y respeten sus sentimientos y emociones de padres, para poder empatizar y sensibilizar a vuestros hijos.

 

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