inteligencia emocional

MEMORIA EMOCIONAL EN NIÑOS

La memoria emocional en niños no aparece hasta despues de los 3 años. Cuando nacemos y hasta esta edad aproximadamente no somos capaces de recordar hechos concretos en nuestras vidas, pues el ser humano ha estado muy ocupado aprendiendo a caminar, hablar, expresarse, reconocer objetos, tomar cosas con las manos, en fin un montón de cosas que son las que nos van preparando para interactuar con el mundo exterior.

     Luego de ésta edad comenzamos a tener conciencia de nuestras emociones primarias: la alegría, ira, felicidad y el miedo. De esta manera se va construyendo nuestra memoria emocional, por ejemplo si algo nos ocurre en la oscuridad probablemente esa acción despierte el miedo y cada vez que nos enfrentemos a ella reviviremos esta emoción. Es muy usual en los niños que tienen un mal sueño y se despiertan a oscuras y desde ahí el temor a quedarse solos en una habitación sin luz.

    De esta forma entonces comenzamos a construir nuestros propios mapas emocionales, la gran labor del adulto que acompaña al niño es ayudarlo a reconocer esas emociones, a canalizarlas y utilizarlas de la mejor manera. Ahora bien si hemos llegado a la edad adulta con poca gestión emocional, no importa, nunca es tarde para aprender.

     Debido a que nuestra memoria es la que nos conecta con todo nuestro entorno tanto interno como externo, debemos comenzar por plantearnos convertir cualquier emoción en aliada par ello practiquemos lo siguiente:

  1. Reconoce tus miedos: parte por enumerar todo aquello que te aterra, que no soportas que te ocurra. Por ejemplo: la soledad.
  2. Enumera todo lo que te llene de ira: es importante separar para no confundir la ira con el miedo. Por ejemplo: la mentira.
  3. Imagina todo lo que te produce alegría: Por ejemplo: un  reencuentro de amistades.
  4. Describe tu felicidad:Por ejemplo: formar una familia,  abrir un negocio propio.

     Una vez que tenemos estos elementos planteados comenzamos a ejercitarnos sobre cada uno. Muchos os preguntareis porque incluir las emociones positivas también si estas son buenas por así decirlo pero resulta que una emoción por buena que sea si no es canalizada adecuadamente puede desencadenar en frustración, miedo o cualquier otra emoción.

     El paso siguiente es mirar al miedo o la ira de frente. Si pensar en esa emoción, pararnos frente a un espejo y decirle aquí estoy, no te voy a evadir, vamos a vernos y te voy a enfrentar porque eres parte de mi vida. Supongamos que el miedo es la soledad. Pues hablemos: tu soledad eres parte de mi vida, desde hoy no te tengo miedo, vamos a aprender a vivir y a saber que puedes convertirte en mi mejor aliada  para tener tiempo para mi, para pensar, relajarme o planificar mi fin de semana.

     Así comenzamos un día con proponernos tener pequeños tiempo de soledad todos los días,  no forzar citas para evadir ese momento a solas, por el contrario el reto es buscarlo.

     Progresivamente vamos involucrando a cada emoción hasta que un día cada emoción sea nuestra mejor aliada en nuestra vida personal, familiar, social y laboral.

ESTE ES UN TEMA PARA COMPLEMENTAR LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LA INFANCIA

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