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LA INTELIGENCIA EMOCIONAL UNA CUALIDAD EN TODOS LOS NIVELES

La inteligencia emocional representa una cualidad en todos los niveles de nuestra vida desde un desempeño profesional, personal hasta social. Cada día se requiere más de la autoconciencia y gestión emocional como medio de sociabilización en el que diariamente hay que afrontar situaciones, tomar decisiones y solucionar conflictos.

Casi toda mi vida profesional ha consistido en el trabajo con personas, no es la primera vez que comento que mi mis primeros comienzos han estado de la mano con el mundo empresarial y que desde hace algunos años he trasladados todos mis estudios y experiencias al mundo familiar.

En esta labor, he tenido el éxito suficiente para aprender a conocerme a mí misma y ayudar a otros a conocerse a sí mismos, he aprovechado para superarme y de lo que otros llaman fracaso he obtenido oportunidades, de hecho es lo que me gusta enseñar a los más pequeños. Cuando un niño no logra algo a la primera es la mejor herramienta de aprendizaje que se puede tener, esto enseña a tolerar la frustración, a fijar objetivos y a ser constantes.

Por experiencia y por lo que llevo años observando, tengo que decir que muchas personas desconocen estos beneficios y estamos viviendo una época como lo dice el propio Daniel Goleman de analfabetismo emocional. Por lo que hay que comenzar un compromiso individual a largo plazo para aprender a conocer, reconocer y gestionar las emociones adecuadamente para poder desarrollarse uno como ser emocionalmente inteligente y luego poder enseñar a otros.

No existe ningún método concreto ni receta que sirva para poder aprender a desarrollar la inteligencia emocional, lo que sí es seguro es que la práctica continua en la vida diaria y todas las situaciones que vivimos cada día son la mejor oportunidad de aprendizaje, es decir, nadie puede enseñarnos el camino, hay que encontrarlo por sí mismo, sin embargo a continuación propongo algunas sugerencias que ayudan al este desarrollo:

  • Preparación. La puerta que abre la inteligencia emocional se llama confianza. Usted tiene que querer ser alguien emocionalmente inteligente. Si no cree en los beneficios que esto genera, si no está convencido de hacerse responsable de su vida y de descubrir cosas con las que es posible que no estés de acuerdo, es mejor que no comiences el cambio. El tomar conciencia de uno mismo requiere de un nivel de tolerancia propio y de sinceridad.
  • Tomar la iniciativa. El desarrollo de estas competencias solo pueden ser parte de nuestra vida si somos nosotros mismos los que queremos ser parte del cambio. Caso contrario ocurre con los padres emocionalmente inteligentes porque son ellos los que a través del mismo ejemplo enseñan a sus hijos a serlo.
  • Entrar en acción. Todos los días se deben comenzar estando conscientes de nuestras emociones y de la forma de como las gestionamos, es importante escanear nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestras acciones para buscar la coherencia, la gestión adecuada y la reflexión de corregir cualquier conducta que sea necesaria.

Cuando comienzo a trabajar con cualquier persona a nivel personal, familiar o profesional les propongo que creen su registro emocional diario en cualquier formato, es útil desde una nota de voz hasta una lista escrita a mano. Lo importante es estar atento a lo que sentimos, pensamos y como actuamos sobre ello. Después de una toma de conciencia y de nombrar las emociones por su nombre, ya estamos encaminados en el autoconocimiento y poco a poco se aprende la gestión emocional.

La invitación a no tener miedo al cambio, a conocer lo que hay detrás de cualquier acto o pensamiento, evolucionar debe ser un objetivo en nuestras vidas. Hasta una próxima.

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