CONFIANZA EN NIÑOS

¿QUÉ ES LA CONFIANZA, PARA QUÉ SIRVE Y CÓMO ENTRENARLA EN LOS NIÑOS?

La confianza es la creencia y la seguridad de que una persona o grupo de personas serán capaces de actuar correctamente ante alguna situación. Stephen R. Covey dice: “Cuando la confianza es alta, la comunicación es fácil, instantánea y efectiva”. De esto se trata, de enseñar a nuestros hijos a través del autoconocimiento y las habilidades sociales a confiar en ellos mismos y en terceras personas para poder comunicarse con asertividad y crear relaciones duraderas.

Alguien también dijo: “Si no confías en ti mismo, no podrás hacer cosas extraordinarias”, es así, una persona debe creer en su propio potencial para poder trasmitirlo, lograr lo que se propone y obtener satisfacciones.

Significa tener fe, entregar todo para lograr lo que se desea confiando en las propias capacidades, habilidades y destrezas que se tienen. A través de ella se experimentan emociones gratificantes como el optimismo, el reconocimiento y tranquilidad.

Van de la mano confianza y seguridad, es decir, que guardan una estrecha relación con la autoestima, en los niños su desarrollo va depender no solo de ellos como individuos sino de la opinión y valoración de los padres. Cada vez que se le demuestre al niño la confianza que se tiene en ellos se les fortalece su autoestima, porque les estamos diciendo que tenemos fe en ellos, así se les enseña y estimula para que tengan confianza en sí mismos.

Educar con estos valores trasmite a los hijos respeto, tranquilidad, amabilidad, firmeza, optimismo, motivación, comprensión y libertad. Cada niño la sentirá de una manera y la reflejará de forma diferente.

Es muy frágil y se puede perder con facilidad, tarda a veces mucho en afianzarse pero poco en desaparecer, en la etapa de la adolescencia con los cambios y la comunicación es probable que muchos padres a través de los comportamientos de sus hijos y las expectativas que se tienen, pierdan la confianza si no observan resultados esperados. Es por eso que hay que cuidarla, trasmitirla y cosecharla cada día con amor, respeto y comunicación.

La confianza como valor entre padres e hijos sirve para generar cordialidad, tiene el poder de influir en las demás personas, es básica para la prudencia y creación de normas dentro del hogar, su ausencia genera conflicto e incomodidad. En resumen podemos decir que a los niños les sirve para:

  1. Adaptarse a su entorno familiar, social y escolar.
  2. Aceptar nuevos retos con valentía.
  3. Estimular la motivación y lograr objetivos.
  4. Mejorar la comunicación.
  5. Contribuir a que los niños tengan una imagen positiva de sí mismos.
  6. Otorgar oportunidades para el aprendizaje del niño en diferentes situaciones.
  7. Estimular la creatividad.
  8. Desarrollar la empatía.
  9. Fortalecer el autoconocimiento.
  10. Ser conscientes de las debilidades y fortalezas.

La confianza se desarrolla en los niños a través de los elogios acertados y las críticas constructivas, si el niño hace algo bien es aceptable trasmitirle esto pero no se puede crear una imagen de perfección, poder y valentía a diario. Todos cometemos errores y de ahí también se aprende si el niño comete un error o debe mejorar algún aspecto hay que decírselo con asertividad, amabilidad y firmeza.

La confianza la debemos entrenar día a día así lo plantea la psiquiatra infantil Gísele Georges, para ello es importante:

  1. Decir la verdad, la sinceridad es un factor clave. Tanto padres como hijos no deben mentir. Desde pequeños hay que decir las cosas como son y en el momento que ocurren. No está bien por ejemplo salir de casa escondido para ir a trabajar para que los niños no sufran, el mensaje que se trasmite es equivocado (se le crea más angustia al niño, no sabe a dónde ni a qué se han ido sus padres).
  2. Sin sobreprotección, a través de la autonomía el niño irá valorando sus propios logros y creándose una opinión sana de sí mismo.
  3. Con respeto, establecer un clima de convivencia sano donde todos sean respetados es indispensable.
  4. Límites, hábitos y rutinas, claramente definidos le dan al niño seguridad, sabe lo que se espera de ellos y como puede actuar ante las diferentes situaciones, aprende a resolver conflictos y estimula la creatividad.
  5. Comunicación espontánea y asertiva, tanto padres como hijos deben ser capaces de decir y expresar sentimientos y emociones oportunamente si ofender a nadie.
  6. Disciplina, pautar normas y límites dentro del hogar aumenta la confianza porque el niño sabe hasta dónde puede llegar.

La educación, como sabemos todos los padres en un constante aprendizaje, nadie tiene la certeza de que lo está haciendo bien o no, pero sí de que lo hace con amor, por esto hay que aprender a perdonar, a tolerar, acompañar y guiar. La confianza es un valor indispensable en el desarrollo del niño en todos los aspectos tanto cognitivos como sociales y emocionales.

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