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HABLAR Y LOGRAR SER ESCUCHADO

Os ha pasado alguna vez que habláis, habláis, repetís y repetís y parece ser que o no te entienden o no te escuchan,  hablar y lograr ser escuchado es uno de los retos más anhelados en mis consultas por los padres, no sabes que ocurre pero la información no llega porque no obtienen ningún resultado. Os confieso que a mí me pasa y más de lo que desearía, pero aunque no lo crean mi hijo de 3 años me está enseñando las causas ocurre esto.

                                   

 La empatía, la capacidad de escucha, la tolerancia, la madurez del interlocutor y un sin fin de cualidades pueden influir en este proceso pero lo que es la detonante de todo es como hablemos nosotros, si, es decir, el tono de voz, las palabras, la forma de gesticular y la entonación que usemos es esencial para que nos hagamos entender.

Muchas veces nos dirigimos a un adulto como si fuera un niño, a un niño como si fuera un adolescente y a un adolescente como si fuera un adulto; estos son errores comunes y muy amigos para crear barreras de comunicación. Por ejemplo: Digamos que vamos acudir a un evento social en el que todos los miembros familiares no están muy convencidos de ir y nosotros queremos trasmitir la idea de “vamos y que todo salga bien”. Observemos como podríamos decirlo  a cada miembro:

  1. Niño de tres años: Cariño hoy vamos a cenar a un sitio muy lindo, habrá mucha gente, deseo que demuestres como has aprendido a comer solo, estar al lado papá y mamá, hablar en voz baja y que esperes a que nos levantemos todos para venir a casa contento y ya verás que al llegar  jugaras a lo que más te guste.  En términos generales lo que está implícito es el pórtate bien. Pero a su edad esos términos no dicen mucho y hay que describirle para que entienda.

  1. Adolescente: Cariño vamos de cena con otra familia, sé que no es de tu agrado, pero cena tranquilo y con tu mejor actitud que al terminar  podrás estar de vuelta a casa o quedar con tus amigos. Tiene más conocimiento, autocontrol y medios de comunicación.

  1. Pareja: Amor hoy es la cena a la que no tenemos muchas ganas de ir, pero vamos e intentemos pasarla bien así el rato se va enseguida. El adulto es capaz de empatizar con más facilidad.

No es una plantilla ni nada similar es una forma de cómo yo llevaría la situación, de cómo decir lo mismo a personas distintas. Ahora bien todos estos procesos de comunicación efectiva tardan mucho en aprenderse y llevan un proceso de ensayo y error, hasta que se obtiene la suficiente práctica de pensar y después hablar. Hay que aprender que cualquier palabra que digamos debe cumplir tres requisitos: necesaria,  importante y positiva.

 Así queridos amigos cuanto mejor, más claro y más pensemos antes de hablar mejor seremos escuchados y nuestras energías en vez de quedar agotadas porque repetimos y repetimos y no conseguimos resultados estarán listas para otros objetivos.

Para despedirnos quisiera recomendarles un libro que a mí me ha sido de mucha utilidad y si queréis poder leerlo y hacer los ejercicios propuestos por los autores los cuales resultan muy adecuados para la práctica, es: “Como hablar para sus hijos le escuchen & escuchar para que sus hijos le hablen” de Adele Faber & Elaine Mazlish.

 

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