autoestima

HABLAR DE AUTOESTIMA

Todos hemos escuchado alguna vez hablar de autoestima, en ocasiones he oído decir mi autoestima está muy alto, no necesito que nadie me diga nada. Pero en esos momentos reflexiono y estoy segura que a esa persona le ocurre lo contrario, es probable que lo tenga tan bajo que no sepa lo que le ocurre.

Conceptualmente hablando de autoestima es el conjunto de percepciones personales que permiten desarrollar el ego de las personas sobre bases de evaluación, sentimientos, tendencias emocionales, la forma de comportarse y el carácter individual.

Es esa chispa que impulsa al individuo hacia todo lo que es y lo que hace. En este sentido y siguiendo a Albert Ellis hay que partir de la autoaceptación que quiere decir que la persona se acepta así misma plena, sin condiciones ni tabú. Es aquí cuando comienza ese viaje creativo por nuestra autoestima.

¿Cuántas veces nos miramos al espejo y lejos de decir nuestros atributos, mencionar nuestras cualidades o hacer alarde de nuestras bellezas, pasamos tiempo diciendo los defectos y reprochando nuestro cuerpo? Es probable que muchas. La acción entonces a corregir esta clara si nos conocemos y nos autoaceptamos tenemos ya un camino recorrido, podemos aspirar a que otros nos acepten.

Ahora es importante comenzar a desarrollar de una forma sana la autoestima y para ello es necesario experimentar nuestra existencia, autovalorarnos y desarrollar nuestros niveles de superación. No nos podemos quedar en la pirámide de Maslow anclados en los tres primeros niveles de satisfacción: necesidades fisiológicas, necesidades de seguridad, necesidades de aceptación social; es pertinente cubrir las necesidades de autoestima comprendidas por la confianza, el éxito y el respeto para poder alcanzar los niveles de autorrealización.

Se forma la autoestima desde los años de la pubertad, pero para muchos este tema se obvia en la formación y se deja a libre albedrío, razón por la cual es probable que ese proceso se haga de adulto. Sea cual sea la situación hay que desarrollarla de la mejor manera involucrando todos los aspectos generales que forman la personalidad desde lo que somos, hasta lo que hacemos. Siempre nos estarán midiendo los resultados y si no se aprende a autoevaluarse, difícilmente se acepte que otro nos valore.

Es tan poderosa la autoestima dentro de nuestro ser que los éxitos familiares, sociales y laborales se ven beneficiados o no de ésta. La vida es un conjunto de situaciones y experiencias buenas y malas que todo ser humano experimenta. Está llena de logros, fracasos, intentos, éxitos, dolor, tristeza y felicidad. Una autoestima sana y bien fundamentada ayudará afrontar cada situación de la mejor manera, a reinventarnos y a lograr desarrollar una inteligencia emocional favorable.

La persona con la autoestima formada vive la vida con los siguientes elementos de su lado:

1. Autoconfianza: Sabe quién es, conoce sus puntos fuertes y sus áreas de mejora, está al tanto sus necesidades, piensa antes de actuar. Se autocorrigen sin ofenderse por equivocarse, acepta la críticas de otros. Se concentra en las actividades que realiza, manifiesta sus estados de ánimo de forma natural. Buscan ayuda sin vergüenza cuando lo necesita, apoyan y le gusta que le apoyen.

2. Responsabilidad: Afronta cualquier situación con madurez y sensatez. Asume retos, es estimado y reconocido por sus actos nunca evade los resultados de sus actuaciones se ocupa sus errores cuando corresponde, reflexiona y comienza de nuevo.

3. Expresión: Le gusta relacionarse, se preocupa por quienes le rodean. Habla de su vida con naturalidad sin esconder sus sentimientos. Es creativo, sale de las rutinas, le gusta aprender de otros.

4. Coherencia: Tiene un equilibrio claro entre su mente, cuerpo y acción. Todo lo que se propone lo logra. Acepta críticas y las hace de forma empática, aplica la escucha activa.

5. Independencia: Actúa asumiendo su responsabilidad, no necesita que otros le digan lo que tiene que hacer. Si se equivoca asume sus errores. No hace sacrificios para obtener reconocimiento, hace lo que sabe que debe y puede. Sabe decir NO y es consciente de sus fortalezas y áreas de mejora.

6. Flexibilidad: Acepta que la vida se desenvuelve en varios escenarios, que la incertidumbre está presente y que hay que vivir con ella sin evadirla. Se adapta a las situaciones de forma natural, no le teme al cambio, sale de la rutina. Quienes le rodean le valoran por su capacidad de adaptación, no le molesta salir de su círculo de conocimiento.

Como lo expresa Patricia Ramírez en su libro Autoayúdate, la vida no es siempre lo que se espera. Ni siempre es lo que uno se merece, pero hay que actuar y tomar el control, no se puede permitir que cualquier situación te supere.

Cuanto más reconozcas el problema, más cerca estas de la solución.

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