mindfulness

FLUYE PARA SER

Fluye y para ser, uno de los recursos fundamentales para la práctica del mindulnes. En todos los talleres y cursos que he impartido hasta el momento se crea cierta confusión entre fluir y ser.

En mindfulness se aprende a estar en “modo ser”, Jonn Kabat Zinn lo plantea de esta manera: consiste en apagar ese piloto automático en el que muchas veces estamos todos inmersos en él, significa dejar de estar anclados a experiencias pasadas y futuras buscando cumplir un objetivo concreto.

En cuanto a los sentimientos, emociones y situaciones desagradables las personas a través del mindfulness basado en la reducción del estrés (MBSR) aprenden a “estar con el” desde la aceptación sin juicio, con bondad y amabilidad.

Cuando permanecemos con nuestros pensamientos, emociones y sensaciones, nos damos cuenta que su naturaleza es transitoria y eso puede conducirnos a la experiencia de fluir y soltar.

En otros casos muchas personas por sí solas llegan a esa conclusión sin la práctica del mindfulness y son capaces de soltar para fluir, lo cual resulta más desafiante para el individuo porque no está del todo consciente del proceso.

Podemos soltar las emociones de muchas maneras. La peor de todas las formas es a través de la culpa. Las personas suelen por naturaleza enjuiciarse, castigarse y echarse la culpa de lo que sucede a su alrededor. La culpa en sí misma es una reacción irreflexiva que nuestro cerebro se llega a utilizar con la finalidad de no estar vinculado a las emociones desagradables, trasladando así la incomodidad a otra persona, o a nosotros mismos, para crear la motivación de cambiar.

Sería más sano fluir si le sonreímos a todas las incomodidades como parte normal de la vida que son. Alcanzar la aceptación de los sucesos que forman parte de nuestro día a día es un proceso largo, duro que requiere disciplina y entrenamiento pero que vale la pena para nuestro bienestar integral.

Con las prácticas de mindfulness y a través de la meditación se puede lograr comprender a través de la conciencia que somos seres humanos, que podemos equivocarnos, que existen momentos de disfrute, dolor, superación y perdón. Es decir que somos seres humanos capaces de fluir y de ser.

Te propongo una pequeña práctica para lograrlo:

Dedica un poco de tiempo cada día a ser consciente cuando te niegas la oportunidad de aceptar lo que está sucediendo y evades la toma de conciencia de esa situación.

Así mismo reflexiona sobe cuando te apegas a determinadas vivencias. Con todo esto serás consciente de lo que te cuesta aceptar y a que te aferras para sentirte mejor o justificar el sentirte mal. Al hacer este ejercicio te entrenas para liberar tu aferramiento y aprender a soltar para fluir.

Recuerda que todo hábito se encuentra a través de la práctica deliberada, es el modo en que lo introducimos en nuestra vida. Así pues piensa: ¿Cómo serían los tiempos futuros si practicaras continuamente este ejercicio de fluir para ser y aceptar con conciencia? Cuando aprendes este proceso empiezas a experimentar más calma, paciencia y sabiduría.

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