psicologia

ESCUELA DE PADRES

Durante el mes de octubre la verdad que mi pequeño no la ha pasado nada bien, entre las vacunas, adaptación a clases de fútbol, el colegio y los cambios de temperatura que ya nos marcan, digamos que no hemos tenido bueno días además que lleva muy mal eso de estar enfermo, a pescado cuanto virus pasa. Aqui me doy cuenta que realmente somos padres sin manual y expertos en ejercicio. Aunque ahora existan las escuelas para padres, ayudas de consultoria o coaching la experiencia hace la diferencia.

 

Pues con días así me pongo muchas veces a reflexionar porque estemos claros en algo, nadie nos dice como ser padres, no es como cuando vamos a la Universidad, hacemos unas prácticas, luego nos graduamos, y en nuestro primer empleo nos espera generalmente nuestro mentor quien se encarga de encaminar nuestro desempeño y luego sobre la base de la experiencia nos vamos desarrollando como profesionales.

Pero aquí no es tan fácil, porque si están los consejos que abundan y la mayoría sin que los pidamos, además de las típicas comparaciones que no pueden faltar: ¡Ayy no te des mala vida ya se le pasará!, y yo digo será que yo me angustio mucho por tratar de aliviar a mi hijo en sus dolencias porque  es indefenso y no sabe expresar lo que le pasa, o que me preocupo demás por su desarrollo físico, mental o intelectual…en fin lo que estoy segura es que ninguna madre ni ningún padre nació aprendido y si no es así que me llamen y me lo cuenten.

Todas estas reflexiones vienen a lugar porque vale la pena corregir que no es cierto que existan universidades para padres, o que vendan un manual y aprendemos el cargo, NO, se trata de qué competencias podemos explotar dentro de nosotros mismos para relacionarnos con nuestros hijos y orientar  para sacar lo mejor de ellos para que puedan llegar a ser quienes  quieren y pueden ser.

Pues bien  quiero proponerles algunas áreas para desarrollar que se  trabajan en las escuelas para padres y que ayudan  en la educación de los hijos, no para que nos etiquetemos como buenos o malos,  si no para que seamos padres felices:

  1. Respetémonos primero nosotros mismos, no te juzgues habrán días buenos y días malos, pero lo importante es que creas y confíes en ti como madre o padre, porque estoy segura que lo que haces lo haces por el bien de tu hijo. Después respétalo a él como ser único que es, no lo compares, cúbrele sus necesidades básicas y déjale libertad para desarrollarse y autodescubrirse, siempre cuidando su integridad y bienestar social y familiar.
  2. Comunicación.La mayor barrera que se nos crea con nuestros hijos es la comunicación, una cosa es hablar y otra comunicarnos podemos pasar el día hablándoles pero sin empatía y asertividad, créeme que difícilmente nos estamos escuchando. Eso es para todas las edades recordemos desde que nacen nuestros bebes se comunican con nosotros a través del llanto y los gestos, después aprenden hablar, a señalar y así poco a poco hasta que se convierten en niños, adolescentes y adultos.

 

Pues en esta evolución también debemos ser partícipes nosotros a la hora de comunicarnos, ya hemos hablado muchas veces que no es lo mismo hablarle a un niño de 3 años que a un adolescente de 14, aunque lo que se quiera trasmitir sea lo mismo.

  1. Educa las emociones. Si no eres ducho en la materia comienza por leer y practicar gestionar las emociones básicas como la alegría, tristeza, miedo, rabia y calma. Para luego ayudar a tu hijo a gestionar sus propias emociones. Por ejemplo si no sabemos controlarnos nosotros mismos cuando él quiere algo y nosotros no queremos dárselo y terminamos a gritos, como le vamos a pedir a ellos que lo hagan. Hubo un comercial que recuerdo con mucha gracia era una escena en donde la madre sabía que el hijo y le iba a preparar una pataleta y antes de eso ella se anticipó y la preparo, a lo que su hijo quedo perplejo.

Este caso tiene a favor que la madre se anticipó y freno la escena, pero está claro  que no podemos ponernos en esas situaciones a cada momento, pero si a través de nuestro conocimiento reconocer sus puntos débiles e ir probando las estrategias a seguir. Una idea que te puedo dar es: háblale siempre de lo que hará cuando haya hecho tal cosa, esa tal cosa debe ser lo que él no quiere. Supongamos que no le gusta dormir la siesta, pues dile un día ¿Qué harás al despertarte de la siesta?

  1. Tiempo libre y de calidad. No basta que pasemos el día entero con nuestros hijos, si estamos cansados, o no le dedicamos tiempo para conversar, divertirnos y aprender juntos. Existe una regla para mi sagrada y es la de los 15 minutos, consiste en mínimo pasar ese tiempo con mi hijo haciendo algo que él quiera y donde nos divirtamos los dos, en ese tiempo no hay móvil, no hay tele solo la actividad que hagamos, él y yo. Por ejemplo dibujar, jugar a la plástilina, recortar, ir de paseo o cantar. No confundas esto con hacer deberes o la atención mientras cocinas y él te acompaña. No, es un tiempo de relax total donde seguro aprenderán y se divertirán los 2. Y créeme pasa muy rápido. Si tu hijo ya está sobre los 7 o 10 años has un pasatiempo favorito, algún juego de mesa o algo de su agrado, si es un adolescente quizás un buen café o tomar algo fuera resulte atractivo.

 

Ser padres es un ejercicio para el cual recibimos el titulo antes de la preparación, pero el hecho de serlo ya nos hace grandes a todos, nos sentiremos inseguros muchas veces como cuando suspendimos alguna vez o no quedamos contentos con alguna nota,  la ventaja aquí es que la carrera no acaba, que tenemos 365 días abiertos de oportunidades para ser felices al lado de nuestra familia y apostar por un sí se puede lograr la armonía, haciendo de nuestro un hogar un lugar equilibrado de emociones, pensamientos y acciones.

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