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ENTRENAMIENTO EMOCIONAL

El entrenamiento emocional es el complemento para disfrutar de la vida, a través de esta práctica lograremos aprender a sentir. La vida no es un arcoíris de colores bellos y situaciones brillantes para todo el mundo en cada una hay de todo, momentos hermosos otros que no lo son tanto, situaciones de dolor, conflicto o toma de decisiones algo complicadas, sin embargo, con un buen entrenamiento emocional, constancia y dedicación es posible superar las dificultades del día a día y canalizar los gozos.

En el Journal of Neuroscience  se publicó el pasado año un estudio que sugiere que  a través del entrenamiento de la memoria se pueden regular  las emociones negativas presentes en situaciones de estrés. El beneficio radica en que el individuo no se estancaría en otras emociones que desenlazan de estas como la rabia, la ira o la frustración.

El objetivo del entrenamiento emocional es aumentar el bienestar físico, mental y psicológico de las personas. Para ello es necesario que el individuo sea expuesto a experiencias adecuadas y gratificantes. De esta forma se podrá ir trabajando con la última experiencia para controlar la primera, es decir, partiremos de la gratitud para controlar la frustración.

El trabajo en esencia va de la mano con todo nuestro cuerpo y el uso de nuestros sentidos, porque es crucial aprender a conocernos a nosotros mismos, a mirarnos frente a un espejo emocional y saber cuáles son nuestras virtudes y nuestros defectos y ante todo saber que este entrenamiento es como ir a un gimnasio en el que se pueden trabajar más algunos elementos y otros solo se tonificarán.

A continuación se encuentran algunos elementos que servirán para confeccionar las rutinas para el entrenamiento emocional:

  1. Formula tu historia privada. En ella debes apuntar tus antecedentes emocionales, momentos más importantes vividos durante toda tu vida, debes separar los buenos y los malos, enfermedades que padeces o padeciste, cosas que toleres y las que no de otras personas, clasifica de mayor a menor lo que te hace sentir feliz e infeliz.
  2. Adiestra tu cuerpo. Práctica algún deporte: andar, montar bicicleta, nadar, jugar al tenis, gimnasia, yoga, zumba, o cualquiera que sea atractiva y se adapte a tus posibilidades. El ejercicio es fundamental para el autocontrol.
  3. Alimenta el conocimiento. Lee, escribe, mira documentales o inclusive mira pinturas y escucha música que te apasione sobre temas importantes, estas actividades aportan valor a tu vida y te ayudaran a relajar tu cuerpo y centrar tu mente para canalizar las emociones.
  4. Mejora tu espacio. Arreglar la habitación, el despacho, el salón o cualquier área permite que te mantengas en movimiento, que cuides el orden y limpieza del cual hemos hablado siempre que es muy importante para nuestro equilibrio físico y mental y permite enfocar nuestra atención hacia colocar cada cosa en su sitio y por influencia nuestras emociones también lo estarán.

Finalmente queridos lectores como lo dijo Daniel Goleman: “Si tus habilidades emocionales no están en la mano, si no eres capaz de manejar tus emociones dolorosas, si no se puede mantener empatía y mantener  relaciones efectivas, entonces no importa lo inteligente que eres, no vas a llegar muy lejos”.

Desde hoy comienza tu entrenamiento emocional, apertura tu gimnasio y manos a la obra porque tú eres el dueño de tus emociones y como tal cuídalas, gestiónalas y disfrútalas.

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