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ENSEÑAR A LOS NIÑOS A GESTIONAR LAS EMOCIONES

Hoy en día es necesario estar conscientes de la importancia de enseñar a los niños a gestionar las emociones, de esta forma los estaremos preparándolos para afrontar la vida, ayudándolos a desarrollar competencias emocionales y a interactuar satisfactoriamente con su medio ambiente, es decir, los niños adquieren habilidades sociales.

Toda la vida se mueve por emociones, en todo un día se experimentan tristezas, alegrías, enfados, asco, miedo y en cuestiones de segundos se para de una emoción a otra, esto en sí es lo natural y no refleja ningún problema para las personas. Lo complicado dentro de la vida de los seres humanos es no saber gestionar adecuadamente cada emoción y dejar que las emociones manden en las actuaciones.

Gestionar en ningún momento debe ser interpretado como negar o reprimir, debe ser asociado con uso racional, disfrute y conciencia de la emoción y como ésta influye en la forma de pensar y actuar una persona. Los niños no saben qué hacer cuando un amigo o desconocido en el parque le quita su cubo de arena, lo normal es que el niño  reaccione automáticamente con el cerebro rectilíneo: grite, pegue o llore.

El trabajo de los padres debe comenzar desde que nace el niño, cada vez que algo le pase hay que explicarle: ahora lloras porque sientes hambre, estás triste porque papá se ha ido a trabajar, siempre poniéndole nombre a lo que siente. La inteligencia emocional tiene la virtud de que se aprende y la persona se vuelve experta con la práctica diaria.

A continuación menciono tres aspectos fundamentales que ayudara a los padres a enseñar a los hijos a gestionar las emociones:

  1. Empatía. Ponerte en el lugar de ellos, hay un ejercicio que siempre le recomiendo a los padres que tienen niños pequeños que no hablan y es que les propongo que para entender como se sienten ellos a la hora de comunicarse o pedir algo se imaginen que están en un país extraño, con gente que no conocen de un tamaño exageradamente grande con tonos de voz cambiante y ruidos a su alrededor, a continuación respondan: ¿Cómo vas a preguntar dónde comer?, ¿Cómo expresaras que tienes un dolor?,  ¿Cómo saber a dónde a un baño? Y así con cualquier necesidad que se imaginen.

A medida que crecen y por obra de magia los niños no aprenden las emociones, las viven y reaccionan por instinto pero no saben decir sus nombres y menos utilizar herramientas para gestionarlas.

La empatía juega un  papel fundamental, de esta manera podemos guiarles hacia el reconocimiento, darle opciones para que aprendan a resolver conflictos y tomar decisiones. Por ejemplo en el caso anterior del cubo se le puede decir estas enfadado porque te han quitado el cubo con el que jugabas, ve y anima al niño a que si quiere lo pueden compartir por turnos y jugar juntos.

  1. Sin gestion emocional aparecen los malos comportamientos. Uno de los problemas que genera mal comportamiento son los ataques de frustración que sufren los niños. Para evitar estas situaciones o asumir los padres una postura de calma y paciencia es indispensable explicarle y hacerle entender al niño lo que significa esa emoción, las causas y consecuencias.

Para la enseñanza es elemental que los niños tengan normas, habitos y limites en cuanto a conductas muy claros, que además los entiendan  con un vocabulario adaptado a ellos, que exista una reacción favorable por parte de los padres a pesar de su comportamiento, es decir, no enjuiciar la personalidad del niño nunca, acompañarlos a gestionar ese sentimiento por ejemplo: decir una frase positiva, llevar al niño a un sitio tranquilo, validar la emoción y buscar una opción. En el caso del cubo se puede decir al niño: entiendo que quieras tirar todo, pero así no tendrás tu cubo, te amo y quiero ayudarte a solucionar esto para que juegues contento.

  1. Comunicación y confianza. La conexión debe ser a través de la asertividad, el afecto y la racionalidad. Hay que apoyarlos a través de los lazos afectivos (abrazos, besos y muestras de carió en general). El ejemplo es el mejor medio de enseñanza, los niños y adolescentes son inexpertos en analizar y comprender todo, pero son muy buenos en copiar conductas. Si gritas, golpeas o ignoras, tienes mucha probabilidad de que ellos lo copien.

Aceptar cada niño como único que es, y sobre la base de eso cada padre  puede enseñar, no hay recetas mágicas ni todo funciona igual para todos, pero una vez que cada padre conoce la forma de ser su hijo lo puede ayudar a gestionar las emociones sin resolverle los problemas pero sí enseñándole a él a hacerlo de esta manera se le está educando a ser responsable con sus actuaciones, comprenderse él y a quienes le rodean.

Como siempre hasta una próxima oportunidad y la mejor de las suertes para encaminar la educación de vuestros hijos hacia la inteligencia emocional, el respeto y consideración mutua.

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