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ENSEÑAR AL NIÑO A PENSAR

Enseñar al niño a  pensar se traduce en adultos que resuelven, es por ello que fomentar la capacidad de pensamiento  en el niño incrementa la posibilidad de que sean adultos felices y éste es uno de los pilares de la educación con hábitos.

Para esto entonces es probable que nos hagamos la pregunta ¿a los niños se les enseña a pensar?, y déjame contarte que sí, así como se les enseña a dormir, a comer, a caminar y a muchas cosas más. Bien lo dice la pediatra de mi hijo  los niños son como un río puro y virgen, como el agua de manantial, que se va contaminando o no en el camino.

Basándome en las enseñanzas de un gran maestro Sean Covey y apoyándome en mi experiencia os puedo decir que los cambios y mejoras nacen del interior de cada quien y esto no es la excepción para los niños, ellos modelan comportamientos y también pensamientos por eso lo primero antes de colocarnos en el rol de padres lo que tenemos que ponernos es la mano en el corazón y enlazar cuerpo, mente y espíritu, actuar con naturalidad y ser quienes somos.

No vale la pena aparentar para lograr sacar resultados que a la final son la aprobación de quienes están fuera. Como por ejemplo veo a padres que quieren que sus hijos coman lechuga pero ellos ni la prueban.

 

Cuando enseñamos a un niño a  pensar sobre lo que ocurrió, que diga lo que sintió en una determinada situación o que lo llevo a actuar de esa manera, lo estamos enseñando  a  tener dominio propio de pensamientos y acciones que traen consigo resultados de autocontrol y autoconocimiento, a través de esto los niños aprenderán a canalizar sus emociones y el resultado serán adultos con un mayor número de competencias personales esenciales para las relaciones.

Los niños que piensan suelen ser niños que saben distinguir muy bien sobre lo que está permitido y no, miden consecuencias de sus actos, afrontan la frustración, no engañan ni son engañados, son resolutivos y muy ocurrentes, tienen una pregunta para cada cosa y una respuesta para todo, manejan el estrés y gestionan y aceptan los NO.

Parecen estos niños perfectos, pero no lo son  niños en los que se les ha trabajado desde muy pequeños a través de rutinas y hábitos la capacidad de pensamiento y el poder de la toma de decisiones.

Te voy a dar un grupo de hábitos y pautas, que una vez se ponen en práctica estimulan el pensamiento del niño y lo preparan para ser un adulto feliz y emocionalmente inteligente, lo cual se traduce en competencias de auto conocimiento, auto control, empatía y comunicación asertiva. Entre ellos se encuentran:

 

  1. Enséñales a compartir.Me da mucha risa cuando entorno a los 2 años están los niños en su reafirmación y con el “esto es mío”, “no te lo dejo” y las madres obligan a sus hijos a que compartan o los castigan por estas actitudes o dicen es normal es lo que toca a esta edad. Y este comportamiento bien modelado puede resultar ser una explosión en la conducta del niño para usarse a favor y ayudar a un desarrollo de liderazgo. Lo que se debe considerar es como y porque debe el niño compartir, un porque si, no vale, el niño no entiende las suposiciones, pero si  las explicaciones. Si le decimos a un niño déjale tu pelota a pedro, o no seas egoísta, no le desarrollas a él una necesidad ni ningún beneficio, consecuencia, llanto e inconformidad porque sentirá que le quitaron “su pelota”. Si por el contrario le enseñas que el compartir es una acción de ayuda y comprensión para la otra persona que por ejemplo en estos momentos no tiene pelota y el sí, y que además él puede ayudar a que esa persona logre algo “jugar con la pelota”, en ese momento se le muestra el beneficio mutuo y el resultado será que jueguen ambos. Recuerda los adultos resolutivos y líderes no le temen al compartir.
  1. Comunícate como si fuera una persona adulta.Los niños que son tratados desde pequeños con la misma forma como se trata a un adulto en cuanto a palabras hechos o consecuencias aprenden a interesarse por el mundo que les rodea, se les activa la chispa de la curiosidad. Siempre dentro de un ámbito permitido y ajustado a su edad. Por ejemplo: a mi hijo le suelo decir cuando voy al médico, al banco, a una comida  o a trabajar la verdad. No lo puedo engañar si no quiero que él lo haga conmigo.
  1. Déjalos decidir. Esta es una de mis preferidas porque a pesar de que  decide lo que yo quiero y veo que está bien para su edad él fue quien tomó la decisión. Por ejemplo: un día pide que quiere ver la televisión y yo le digo que no porque no es el momento para ellos, él se molesta y yo le planteo: tienes dos opciones no ver la televisión y llorar, o no ver la televisión y pintar o jugar tranquilo y feliz, luego de un pequeño silencio dice mami pinto o juego contento vale.. Y ahí quedo yo feliz  agradecida porque lo ayudo a ver opciones y lo estimulo en su capacidad de decidir.

Te invito a comenzar con estas tres valiosas herramientas e ir incorporando más cada día a fin de animarlos a que hagan pequeñas acciones y tomen decisiones en su vida, después invítenlos a que expresen como se sienten con la decisión que tomaron, que fue los que más o menos les gusto y felicítenles por cada logro. Hasta una próxima entrega con mucho cariño y amor porque nuestros peque se lo merecen.

 PUEDES VER LA EDUCACIÓN CON HÁBITOS

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