inteligencia emocional

EL MIEDO ¿MUEVE O PARALIZA?

El miedo mueve o paraliza a cualquier persona dependiendo de la forma en que se le manifieste y se haga presente. Como todas las emociones es una respuesta a la adaptación ante una amenaza externa, peligro o necesidad de supervivencia.

Cuando se hace presente, puede ser intensa o esponjosa, es decir que a través del sentir de la misma se descargan y segregan hormonas que tienen como finalidad preparar al ser humano ante la decisión de actuar que vaya a tomar.

Los estados de alerta se producen en fracciones de segundos, o inmovilizan o movilizan rápidamente, aunque no sea más que buscar obsesivamente las posibles vías de escape que permiten salvar la vida o resolver una situación inesperada. Esta respuesta fisiológica es lo que comúnmente se llama ansiedad.

Esta emoción es una de las más vividas en la infancia y de la que más se quejan los adultos cuando los niños la expresan, lo cual no es adecuado, cada persona necesita vivir a plenitud cada emoción para poder aprender a reconocerla y gestionarla.

Los síntomas físicos que se desatan ante esta repuesta al miedo son diversos; los más leves se presentan cuando vivimos situaciones que nos provocan ansiedad; los más graves ya se asocian con los diagnósticos médicos  específicamente trastornos de la ansiedad.

Algunas de las manifestaciones que pueden presentarse en el cuerpo, son:

  • Síntomas que involucren al sistema nervioso tales como: palidez, o caso contrario coloración de mejillas, resequedad en la boca, sudoración, dolor de cabeza.
  • En cuanto al sistema urinario: constantes ganas de orinar, hemorragias, eyaculación precoz, disfunción eréctil.
  • En relación al sistema respiratorio: sensación de falta de respiración, ahogos, suspiros y disnea.
  • El sistema gastrointestinal manifiesta: estreñimiento, diarreas, vomitos, nauseas, espasmo, cólicos, pérdida de apetito.
  • El sistema muscular entre otros se manifiesta: dolores y rigidez muscular, temblores, rechinar de dientes, voz quebrada.

Es muy importante enseñar a los niños a reconocer estas manifestaciones y otras tantas asociadas con las emociones para evitar que se acostumbren a somatizar y no gestionar. Inclusive a los adultos se nos hace difícil a veces escuchar lo que nuestras emociones nos dicen.

Reflexionando un poco si se hace memoria se puede deducir que el miedo es uno de los factores más utilizados en las torturas, en los escenarios de violencia de género, incluso en los estilos de paternidad autoritarios. Esto lo conocen muy bien los regímenes autoritarios y grupos terroristas, los cuales utilizan el miedo como mecanismo de acción para dominar y aplicar la fuerza en busca de sus propios objetivos.

El miedo no se presenta siempre de la misma manera, es decir, que pueden existir situaciones variadas que desencadenen esta emoción, esta a su vez se manifestará también de forma diferente. Alguna de las emociones secundarias que pueden reflejar miedo son:

  • Preocupación.
  • Vergüenza.
  • Desconcierto.
  • Fobia.

Los niños en las primeras etapas de infantil motivados a los constantes cambios y descubrimientos que hacen del mundo se ven muy sometidos a experimentar estas emociones, hay que estar atentos a sus manifestaciones y enseñarlos a gestionarlas. La inteligencia emocional en su práctica diaria permite ayudar a través de las distintas herramientas que existen a facilitar la labor.

El mindfulness es una de las herramientas más valiosas que se está practicando por muchas personas e inclusive los especialistas ya la han introducidos a las aulas en los diferentes colegios. Esta disciplina y sus ejercicios de relajación, respiración y contacto consciente con el aquí y el ahora contribuye a disminuir los síntomas de esta emoción.

También es indispensable aprender a tener pensamientos positivos, optimistas y emplear con mucho cuidado y restricción los pensamientos como siempre y nunca. La invitación a vivir las emociones, a reconocer sin síntomas y practicar la gestión adecuada en beneficio del propio bienestar psicológico, físico y emocional.

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