EL ÉXITO DE LA AUTOAYUDA

El exito de la autoayuda para fomentar en familia corresponde a una necesidad que nace porque en muchas  ocasiones cuando tenemos un problema o estamos a punto de tomar una decisión importante recurrimos a ayudas externas o nos quedamos en silencio por mucho tiempo hasta actuar. No se sabe cuál de las dos acciones sea buena o mala o inclusive las dos dependiendo de cada situación puede favorecer o no.

Lo que si resulta muy beneficioso es el hecho de que cada uno de nosotros desarrolle su propia ayuda, esto es perfecto para conocer y reconocer nuestros sentimientos y emociones, controlarlos adecuadamente y utilizarlos para conseguir salir con éxito en cualquier situación.

La autoayuda constituye el proceso por medio del cual nos damos cuenta que somos capaces de hacer algo y reaccionar ante las situaciones como personas proactivas y no como seres pasivos. Cuando nos estamos ayudando a nosotros mismos somos capaces de reinventarnos, de automotivarnos e inclusive de construir un nuevo destino.

Este proceso se puede comenzar a practicar a través de:

1. Terapias de autoconocimiento, simplemente mirarnos al espejo y ser capaz de describir lo que vemos sin tabú ni miedos, sea bueno o malo, pero con sinceridad.

2. Equilibrar nuestra mente y cuerpo con la espiritualidad y religión a la cual somos creyentes.

3. Observarnos a diario con atención, para saber todo lo que nos produce las emociones básicas de alegría, tristeza, emoción o decepción. Así podremos gestionar mejor nuestras emociones.

4. Observar y respetar a quienes nos rodean, de esta manera podemos aprender de ellos y reconocer que no todos actuamos igual antes las mismas situaciones.

El hecho de autoayudarnos significa que estamos teniendo una actitud positiva frente a la vida, que somos capaces de afrontar las situaciones que se nos presenten por más difíciles que sean, que estamos preparados para avanzar sin dejarnos vencer.

Todos los seres humanos vivimos conforme a las posibilidades que se nos han presentado, algunos han explorado ese túnel por el que se sale de la zona de confort a la zona inexplorada o de nuevos conocimientos, otros prefieren quedarse en lo conocido, cómodo si riesgos, pero ¿qué sucede cuando algo cambia o nos tambalea esa zona en la que nos encontramos cómodos?

Muchos no salen de una depresión, de una culpabilidad o de una alegría infinita según sea el caso pero pocos realmente son los que han aprovechado el suceso para sacar y explotar cosas positivas.

No todo es color de rosas ni de buenos momentos se vive eternamente, pero es tan maravillosa la vida que te permite vencer obstáculos y seguir adelante, o en todo caso ayudar a otros a vencerlos. Y para esto quiero compartir una historia que aunque triste ilustra mejor que mil palabras este hecho.

Érase una vez un matrimonio feliz con una hija de tres años, los dos con buenos sueldos y él comerciante exitoso. Un día el hombre empezó a sentir fuertes dolores de cabeza, presentía que algo no iba bien, hasta que decidió sólo sin decirle a nadie acudir al médico, le realizaron todos los análisis pertinentes y descubrieron que tenía un cáncer terminal.

Él a cuyo miedo invadía su alma, pasó días callado con el dolor en su corazón, miraba a su bella familia y sentía que no podría con tanto, que se moría y no sabía cómo hacer. Decidió un día buscar ayuda con una psicóloga y crear un plan, este consistió desde la fase más dolorosa de afrontar la situación frente a su esposa, hija y familiares hasta lo que quería hacer para que ellas sufrieran menos y tuvieran el futuro que él hubiera querido darles.

Así fue como comenzó, una noche salieron a cenar fuera y le confeso todo a su esposa, que esta no hizo más que llorar desconsolada, pasaron una noche entre llorar, amarse y abrasarse. Al día siguiente comenzó la segunda fase la de afrontar la enfermedad y replantearse una vida ella con la niña pero sin él. Así fue como él empezó a dejar todo en orden, en su negocio habló con los empleados, pidió apoyo para su mujer, la entrenó a ella para que se hiciera cargo de todo, realizaron viajes que siempre planificaron pero que nunca habían podido hacer.

De esta forma el decidió que sus últimos días fueran felices y que el mejor regalo que le podía dejar a su esposa y a su hija era unos días maravillosos y una estabilidad económica.

Así pasaron cuatro meses hasta que llegó el momento de su muerte, todo quedo en orden, se cumplió la voluntad de él y ella estuvo ahí hasta el último momento adorándolo, y sufriendo pero con una actitud de madurez y valentía envidiable.

El éxito de su autoayuda vino reflejado por:

1. Reconoció y acepto la realidad de la situación.

2. Vivió su dolor por un tiempo prudencial.

3. Busco ayuda en el momento que supo que necesitaba una guía.

4. Sabía que él se iría pero no fue egoísta al querer planificarle la vida a su hija y su esposa.

5. Asumió su situación con dignidad y entereza, vivió hasta el último momento.

6. Enseño a su esposa a afrontar la realidad sin reproches.

7. Se aferraron a sus sentimientos y lo que si se podía cambiar, respetaron lo que ya estaba escrito (su enfermedad).

8. El apoyo, amor, comprensión, lealtad y la incondicionalidad de ambos permitió hacer del dolor algo llevadero.

Como estas situaciones a muchas más alegres, pero quise ilustrar esta que me ayudo a reflexionar sobre porque no se sacan siempre soluciones positivas ante los malos y buenos momentos, es siempre el momento indicado para actuar, ser feliz y cumplir lo que se quiere. Siempre se puede hacer algo, aunque se piense que todo esta perdido.

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