educar

EDUCAR ADULTOS EXITOSOS

Educar adultos exitosos, seres especiales y maravillosos debe ser uno de nuestros objetivos, los hijos son ese regalo con lo que la vida nos ha premiado, pero que en realidad son seres humanos normales desarrollándose dentro de una sociedad y que desde que nacen dependerán de nuestro cuidado y formación hasta que se puedan valer por sí solos.

Cada familia es única en el mundo, como también lo son los miembros que la conforman, no abran dos iguales en el mundo y cada uno tendrá sus hábitos, normas y limites propios. Ahora bien el solo escuchar estas palabras juntas parece asustar a muchos, incluso a mí me suelen decir que impongo mucho en mi hogar porque logro que se coma fruta. Suena gracioso pero es así.

Lo primero que debemos relacionar es a nuestra familia como la organización más grande que conocemos, cuyos recursos y resultados deben ser muy valiosos para nosotros mismos. Paso seguido entonces hacemos nuestro organigrama  aquí el dilema, actualmente se cree que en aquellos hogares donde padres e hijos tienen la misma posición horizontal son las mejores, de este modo nuestros hijos estarán contentos, no hay problemas y listo. Los resultados dejan mucho que pensar.

Para educar adultos exitosos, trabajadores, emprendedores, líderes, resolutivos, seres independientes y con  criterios sólidos debemos enseñarlos a que todo éxito merece un esfuerzo. Por ejemplo en una familia con actitud libertina y poca autoridad si el hijo exige un regalo, éste se le otorga sin valorar antes si realmente lo merece porque no hay exigencia de conducta para recibir consecuencias de actos. Entonces, ¿Qué pasará el día que no se le puedan satisfacer sus deseos?, en la mayoría tendremos niños o adolescentes inclusive adultos frustrados, personas que entran en conflicto porque no saben cómo actuar ante un no.

Queridos padres pensar un poco en estas herramientas y que todo sea por el bien de nuestros hijos vale la pena actuar e inculcar algunos principios basados en la educación de adultos exitosos:

 

  1. Hábitos: estos conforman  el aprendizaje que se tendrá del medio y que le va a permitir  resolver sus necesidades básicas. Por ejemplo: aseo, alimentación, capacidad de relación.  Con los hábitos lograremos que se enfrenten a su entorno, resultan conflictos y logren autonomía.
  1. Normas: son establecidas para regular la vida cotidiana de cada persona, estas deben ser cortas, precisas, de una en una, perdurables  y coherentes. Por ejemplo: el horario de recreación. Con estas normas  aportaremos seguridad a nuestros hijos sobre que es lo que esperamos de ellos, una inversión a largo plazo, el que aprendan  a actuar con normas contribuirá a su disciplina.
  1. Límites: Son esa barrera sobre lo que se debe y no se debe hacer. Por ejemplo: Se puede hablar sobre lo que gusta o no dentro de casa pero con respeto no se puede ni gritar ni usar malas palabras. Esto contribuirá a que se entiendan e integren las normas dentro del hogar, permite a cada miembro tener un buen concepto sobre sí.

El problema para poner en práctica todos estos aspectos es que como padres tendemos a tener miedo a decir no, queremos ser diferentes a nuestros padres,  tenemos poca tolerancia a la frustración y pensamos que los si perennes traerán felicidad eterna.

Los niños actúan por imitación, aprenden por ensayo y error  y experimentan con movimiento y sentido. De esta forma si parte de nosotros dar el ejemplo y reforzarles sus actuaciones no será nada difícil tener en casa seres cada día más independientes, maduros y exitosos.

PUEDES LEER TAMBIEN TU HIJO EN EL FUTURO

Compartir esta publicación:
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *