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EDUCACIÓN CON HABITOS EMOCIONALES

Si consideramos la educación con hábitos emocionales  como un estado ideal en donde enseñamos a nuestros hijos a conocer y reconocer sus propias emociones, la de terceros y a gestionarlas, estamos hablando de inteligencia emocional y para ello  te recomiento  primero estimula tu inteligencia emocional y luego enseñale a tus hijos la suya. El éxito depende de nosotros mismos y en este sentido seremos nosotros quienes lo debamos estimular para que actúe. Así podemos proporcionar a nuestros hijos una educación con hábitos emocionales.

El método más adecuado para estimular este tipo de educación es comenzar a pensar de una forma lógica en todo lo que se refiere a nuestros deseos, sentimientos, y emociones.

Después de todo es eso lo que nos guiara a conseguir el éxito en las relaciones de nuestras vidas. Para ello se necesitan dos condiciones:

1. Repetición de nuestros deseos, objetivos y métodos de acción.

2. El alto impacto emocional que represente el deseo de alcanzar el éxito.

Si realmente queremos alcanzar el éxito debemos estimularlo para que este despierte desde adentro de nuestro ser y se refleje en nuestras acciones y logros. Si pensamos que es inalcanzable ya desde ahí nos estamos poniendo una barrera, es por ello que debemos comenzar por equilibrar nuestros pensamientos y acciones.

Pensar y actuar en positivo basados en nuestras fortalezas y las áreas de oportunidad que tenemos. Los hijos deben aprender a que por ejemplo si estudian obtendrán resultados los mejores o no pero resultados, si no estudian, no obtienen nada. Porque no hubo intento.

La repetición de nuestros deseos, objetivos y métodos de acción consiste en el proceso de pensamiento y acción que debemos hacer a diario, en la creación de un hábito que permita visualizar a donde queremos llegar siempre convencidos que por duro que parezca el camino estamos en él y debemos siempre avanzar, cualquier obstáculo que se presente o fracaso que se tenga debe ser considerado como una gran oportunidad que se nos está ostentando. Thomas Alva Edison fue considerado por una profesora un alumno estéril e improductivo, para luego convertirse en uno de los inventores más famosos del mundo. He aquí un buen ejemplo a tomar en cuenta y enseñárselo a nuestros hijos.

Educa a tus hijos con estos hábitos emcionales:

1. Identificar los sentimientos y emociones, las fortalezas y áreas de mejora de ellos mismos.

2. Utilizar esos sentimientos y emociones, para guiar el pensamiento y las acciones al razonamiento lógico sobre el logro de los objetivos y las metas a alcanzar.

3. Comprender como los sentimientos pueden cambiar y evolucionar acompañados de las acciones que logran alcanzar el éxito.

4. Conseguir mostrarse abierto a nuevos aprendizajes, integrando las decisiones con los planes de acción y la retroalimentación necesaria para alcanzar el éxito.

Estas técnicas harán en su práctica diaria que nuestros pensamientos y acciones se activen de tal manera que siempre estemos atentos para aprovechar las oportunidades que se presentan para lograr lo que tanto deseamos. Es así como se va formando la estructura de vida exitosa.

Si se ponen en práctica nuevos hábitos de pensamiento y acción acompañados de estrategias eficaces de inteligencia emocional es muy probable que la gestion emocional comience a formar parte de nuestras vidas, es importante siempre recordar que el éxito es individual y característico en cada persona de forma diferente un individuo puede ser millonario pero no necesariamente ser exitoso.

Un estímulo es una señal que recibimos desde nuestro interior o desde afuera, en todo caso para estimular al éxito propio y de nuestros hijos debemos emitir señales internas que sean capaz de producir un efecto en él de tal forma que nuestras acciones despierten y consigan los resultados deseados. Por ejemplo una forma de estimular nuestro éxito es pensar en los planes de acción para lograr los resultados anhelados y una vez visualizado ponerlos en práctica.

No podemos resolver problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando los creamos. Albert Eistein

COMPLEMENTA ESTA LECTURA CON: EDUCACIÓN EMOCIONAL

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