mindfulness

¿CUÁNTO NOS CUESTA PERMANECER EN QUIETUD?

Parece que en la actualidad si no estamos siempre haciendo cosas no somos productivos, esto es a lo que yo le llamo vivir en una sociedad demasiado productiva, donde siempre se busca conseguir cosas. De hecho cuando te consigues con alguien que tienes tiempo que no ves te pregunta cosas como: ¿Qué haces ahora?, ¿Dónde trabajas?, ¿Ya te casaste?, y así, un sin fin, pero rara vez te preguntan: ¿Eres feliz?, ¿Te dedicas a lo que realmente te gusta?, ¿Estas tranquila/o?

Está claro que todos los seres humanos debemos tener metas en nuestras vidas, sino difícilmente llegaremos a la autorrealización, pero también es cierto que el aprender a parar nos ayudará a ser más productivo, me refiero a ese parar para desarrollar la atención, la calma, la tranquilidad y la conciencia que son determinantes para nuestro desarrollo y crecimiento humano.

No podemos muchas veces estar en quietud porque nuestros pensamientos son como un niño inquieto, no paran siempre están en el pasado o en el futuro, buscando, planificando o concluyendo cosas. Jhon Kabat Zinn dijo: “Que tu mente pare de pensar sería como parar las olas del mar”. Esto para mí es algo que me ha ayudado a reflexionar sobre aprender  que la quietud no es dejar de pensar, es pensar, en el presente y vivir en el presente, dejar fluir los pensamientos del pasado o del futuro como el aire que pasa y nos rosa el rostro sin poderlo agarrar en las manos.

Es muy positivo tratar de aprender a despreocuparse de los factores externos, aquellos en los que no podemos influir ni conseguir un cambio, para eso necesitamos compromiso, silencio y quietud. Cosas que conseguimos viviendo con atención plena en el presente, en prácticas de mindfulness, meditación, yoga o cualquier otra disciplina que invite a la concentración.

Para lograr el silencio interior ayuda a permanecer en la quietud que tanto cuesta conseguir podemos:

  1. Estar conectado con nuestra vida intrapersonal e interpersonal de forma equilibrada, la no aceptación de nuestra verdad interior puede por lo menos generar un exceso de vida social, por no saber estar con uno mismo, esto a su vez puede traer como desenlace una crisis de ansiedad.
  2. Aprender a vivir las tres clases de silencio descritas por Buda: soledad física (representada por el ambiente), soledad interior (relacionada con lo que sucede dentro de nosotros como ideas, pensamientos y recuerdos), y la quietud de disolución (significa no depender de la cadena de pensamientos que se generan dentro de cada individuo).
  3. Hacer siempre lo mejor, cuando nuestra manera de actuar está en concordancia con nuestro espíritu de bondad, agradecimiento y compasión, nuestras fortalezas estarán encaminadas a cumplir nuestros objetivos con amabilidad y efectividad. Esto es algo que podemos los padres enseñar a los niños desde muy pequeños, así los educaremos bajos principios de gratitud.
  4. Para permanecer en una quietud física, mental y emocional, es relevante no tomarnos las cosas a modo personal, muchas veces los juicios que emitimos ya nos desconcentran, hay veces que vemos a una persona un poco distante o que nos ha respondido de alguna manera no habitual, y, concluimos que tiene que ver con un reproche hacia nosotros, porque hemos hecho algo que no estuvo bien, cuando en realidad pueden ser factores solo dependientes de esa persona. El pensar de esta manera crea tensión, nerviosismo, incertidumbre y le da tarea a los pensamientos.
  5. Para conservar la quietud como beneficio, debemos aprender a que la vida no se trata de esperar que pasen las tormentas o de que no existan, se trata más bien de aprender a bailar bajo la lluvia, saber que todo en la vida tiene vivencias agradables y desagradables pero que el apego y el sufrimiento es una elección personal.

Recuerda siempre: “Es posible avanzar cuando se mira lejos y progresas cuando se vive presente en el aquí y en el ahora”. No pierdas tu vida con viajes constantes sin destinos certeros que nos llevan al pasado y el futuro cuando lo más hermoso pasa en cada instante que respiramos.

 

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