psicologia infantil

CONVIVENCIA SANA

Convivencia sana o positiva es clave para vivir, sobrevivir o convivir. Así como cada cabeza es un mundo, cada familia lo es, en cada hogar rigen normas diferentes, costumbres diferentes y cada miembro es diferente.

Vaya lío que se prepara cuando se nos ocurre preguntar por ejemplo ¿a dónde queréis ir de vacaciones?, corremos el riesgo de escuchar tantas opciones como miembros en la familia. Nuestra labor como adultos, padres o pareja es guiar esa diversidad de gustos y preferencias hacia un consenso que de como resultado una convivencia sana basada en el respeto, aceptación y armonía.

Está muy de moda las imágenes que dicen cosas como: la educación comienza por casa, ¿dónde se educa y dónde se enseña?, la educación comienza en el hogar y se complementa en el aula, y, así un sin fin de frases que parecen se un llamado de alerta para los padres en cuanto a la educación en el hogar.

No se discute si los padres son buenos o malos, el objetivo  es conseguir las claves para que en el hogar se encuentre un equilibrio de convivencia sana, que se consolide con hábitos y donde la pareja disfrute de esa relación y trasmita a los hijos valores que le ayudaran en el camino de la vida.

     Pautas entre pareja e hijos que fortalecerán una adecuada educación basada en una convivencia sana:

  1. Normas claras y definidas. La pareja o los padres en todo caso deben ir en sintonía con la educación del hogar, desde que se establezca una norma o se marque un límite, no se debe romper esta barrera, pues papá y mamá deben hablar el mismo idioma. Somos los adultos lo que tenemos la capacidad de saber hasta dónde se pueda llevar y la ventaja para los hijos es que aprenderán a vivir con los NO e inclusive a aceptarlos por su bien.
  2. Un tiempo para todo y todo a su tiempo. Los padres merecen compartir vivencias a solas, revivir su llama, no estar en el rol de padres al 100% todo el día. Por el contrario debe existir un tiempo para ellos, otros para ser padres e inclusive uno para cada quien. Esto es tan positivo que hará que nos relajemos y así fomentaremos la independencia de nuestros hijos.
  3. Comunicación efectiva. Esta no es la de habla, habla que te escucho y en realidad estamos a todo y a nada a la vez. No, es aquella que tiene el objetivo de sacar de ella una conclusión y algo positivo. Esta comunicación puede darse para discutir sobre algún capricho, contar una anécdota o simplemente relacionarnos. Lo crucial es respetarnos y valorar ese momento y enseñarle a los hijos la importancia de “cuéntame algo”.
  4. Sea la edad que sea y cualquier miembro de la familia, así como en una organización cada uno tiene que ser responsable de sus actos y cuando algo falle debe ser consciente de que y por qué paso, sin emitirle juicios, lo que se trata es de no caer en la sobreprotección que luego desembocara en adultos frustrados.
  5. Amor incondicional. Si no nos amamos como pareja difícilmente amaremos a los seres que vienen de nosotros o como es mi caso que he educado a dos hijos que son solo de mi marido y solo uno en común, pues bien que reine el amor, que se imponga la escucha activa y que se practique la comunicación efectiva para lograr una sinergia y hacer de nuestros hogares la mejor organización.En esta oportunidad quiero invitar a las parejas a revivir si hace falta aquello que los llevo por la llama del amor, para trasmitirlo en el hogar y recordar si no nos hubiéramos amado como locos no tuviéramos la loca y amada familia que tenemos. No temer a las equivocaciones, porque estas se convierten en una nueva oportunidad.  Bien lo dijo John C. Maxwell: “Los errores no son fracasos, son señal de que lo estamos intentando”. 

 COMPLEMENTA ESTA LECTURA CON LAS 11 CLAVES PARA RELACIONES SANAS

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