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COMPETENCIAS QUE SE DEBEN DESARROLLAR EN LA INFANCIA

Las competencias que se deben desarrollar en la infancia en un sentido amplio comprenden el conjunto de la puesta en práctica de un conjunto de conocimientos, habilidades y destrezas en los distintos ámbitos en los cuales se desenvuelve un individuo, sea personal, profesional o social.

Se comienzan a adquirir desde que nacemos, y se van desarrollando a lo largo de nuestra vida. Para que nuestros niños se conviertan en seres inteligentemente emocionales es preciso ayudarlos a desarrollar un conjunto de habilidades, que en un principio no es más que enfrentarlos a cada vivencia cotidiana de una manera consiente sabiendo cuáles son sus características, limitaciones y habilidades.

En este artículo trabajaremos sobre el desarrollo de cuatro principales: comunicación, flexibilidad, empatía y toma de cisiones:

1. Comunicación. Es la habilidad de expresarse de manera eficaz y eficiente siendo capaces de expresar adecuadamente lo que sentimos, necesitamos o deseamos de alguien. Para ayudar a nuestros pequeños de casa a comunicarse es preciso que evaluemos su nivel de lenguaje verbal y corporal, su madurez y los ayudemos a que sepa identificar adecuadamente a cada persona dentro de su entorno y que puede obtener de cada uno. Por ejemplo en un hogar de papá, mamá y un hermano mayor de 7 años con un pequeño de 3 años. A este último debemos enseñarle que sus necesidades básicas serán cubiertas siempre por los adultos, que de su hermano mayor puede obtener juegos y compañía.

De igual manera debemos enseñarle a que exprese lo feliz que le hace jugar, cuando siente un dolor, una necesidad, un enfado. El enfado debe ser manejado con mucha paciencia, no se le puede prohibir a un niño que sienta rabia, pero si lo podemos ayudar a canalizarla, a través, de un dibujo, parar y contar hasta diez o realizar respiraciones profundas y una vez calmado que exprese que quiere o que le ocasiono el enfado.

2. Flexibilidad. Es la capacidad que tiene un ser humano de adaptarse a distintas situaciones, grupos y entornos. Para esta competencia es necesario que el niño sea capaz de aceptar cambios en rutinas, variaciones en su entorno social y familiar. No se trata de todos los días cambiarles sus hábitos ni mucho menos. Hablo de que si es mamá la que acuesta al niño todos los días de la semana, le vendría bien que un día o dos sea el padre u otro integrante quien se involucre. Tomar rutas diferentes para llegar al parque, negociar los momentos de juegos o televisión, mostrarle al niño que porque algo cambie no pasa nada, por el contrario le puede resultar beneficioso. Un ejemplo seria: si el niño siempre ve un programa de televisión a una hora es posible que le digamos de ahora en adelante antes de tu programa leeremos un cuento divertido, u otra opción llevarlo a parques diferentes donde tenga la oportunidad de compartir con distintos niños.

3. Empatía. Es la capacidad que se tiene de conocer y reconocer los pensamientos, sentimientos y necesidades de otra persona de forma acertada. Supone ponerse en el puesto de otra persona. Esta competencia es una de las principales que a mi parecer requieren mucha atención y la cual le será de mucha utilidad a nuestros próximos adultos. Es importante que nosotros como padres o tutores comencemos con expresar adecuadamente lo que sentimos.

Por ejemplo cuando el niño haga algo bien le debemos expresar nuestra alegría por ello, de igual forma si se porta mal debemos llamarle y decirle algo como cada vez que tiras ese juguete me siento triste, enfadada o molesta porque haces algo indebido. Debemos ser muy coherentes con nuestro lenguaje verbal y corporal, los niños  muchas veces no escuchan, aunque no lo creamos observan y viceversa. De esta práctica los niños aprenderán poco a poco a ponerse en nuestro sitio, cabe recordar que ellos actúan muchas veces por imitación.

4Toma de decisiones. Es la capacidad que se adquiere para seleccionar una opción entre varias posibles y solucionar un problema. Parece una locura a simple vista decir que un niño de 3 años por ejemplo puede tomar decisiones, pero si todo está enfocado en su pequeño mundo no es así.

Supongamos que un pequeño de 3 años quiere merendar helado pero no quiere comer fruta y ha quedado en ir a jugar con su amiguito. Está en la hora de la merienda y comienza el enfado, el niño no quiere la fruta se le ha olvidado lo de jugar con su amigo, la madre un poco suspicaz dice. Cariño si meriendas tu helado y esta rica fruta puedes ir a jugar con tu amiguito al parque, o podremos quedarnos en casa esperando que decidas merendar y se nos pasa la hora del parque. El pequeño tiene dos opciones y él solo él es el responsable de su decisión. Casos así de simples y vivencias diarias lo irán entrenando en el proceso de toma de decisiones. Lo importante aquí es dejarle escoger y que el evalué sus consecuencias.

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