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EL BENEFICIO DEL ELOGIO PARA NUESTROS HIJOS

Las palaras con elogio tienen gran poder en nuestros hijos, sus efectos son motivadores, crean confianza, mejoran la comunicación y el entendimiento entre padres e hijos.

Las palabras tienen poderes infinitos hay un estudio que se realizó en Estados Unidos donde se  tomó a un número de estudiantes con coeficiente intelectual relativamente bajo, se le dijo a los profesores lo contrario: “Que eran alumnos con un coeficiente alto, al final del curso se constató que los resultados habían sido realmente buenos”, este grupo se había sacado  buenas calificaciones.

 Muchas veces por reacción normal las personas pueden dares cuenta más fácilmente de lo negativo que de lo positivo, de hecho siempre destacan más los actos incorrectos que los correctos porque estos primeros tienen consecuencias mayores.

Cuando un padre detrás de alguna mala acción consigue destacar algún atributo del hijo el efecto es distinto en cuanto a la reacción del niño frente a la responsabilidad de sus actos, consecuencias o capacidad de respuesta.

Jean Piaget decía: “El conocimiento es, pues, un sistema de transformaciones que se vuelven progresivamente adecuada”, es decir, que a medida que los niños conocen más el mundo, aprenden, interactúan y crean sus creencias pueden volver sus comportamientos adecuados a las normas y convivencia familiar.

En los primeros años de vida es muy fácil ver los avances de los niños y los padres están en constante comunicación afectiva alabando cada progreso con palabras como “muy bien”, “vamos si puedes”, “ya lo lograste”, a medida que el niño alcanza determinada edad esto se va estabilizando y llega a desaparecer.

El hecho de siempre estar consciente de las evoluciones de los hijos y hacerles saber lo bien que hacen las cosas les ayuda a:

  1. Sentirse querido y útil dentro de su entorno.
  2. Estar consciente de su propio progreso.
  3. Lograr participación continua en el entorno que le rodea.
  4. Tener una autoestima sólida.

Los elogios como siempre digo deben ser bien administrados y sobre hechos reales, en tal sentido pueden ser:

  1. Siempre se pueden mejorar, se les puede decir cosas como: ”ya veo tu progreso, cada día lo haces mejor”, “me gusta como te esfuerzas por conseguir buenos resultados, sigue así”.
  2. Atendiendo a sus propias habilidades y destrezas. Es importante destacar sus cualidades y hacerlos a ellos reflexivos sobre las mismas, hay casos en los que los niños no saben distinguir con facilidad aquellas cosas que hacen bien y las que se les dificulta. Por ejemplo hay que preguntarles ¿Qué cosas te gusta hacer y cuáles se te dan mejor? Elogiar como: “Veo que has hecho un dibujo genial sin salirte de la raya, los colores que usaste son ideales para ese dibujo.
  3. Cada vez que vaya logrando hábitos y autonomía debemos hacerle saber que está siendo responsable. Es decir, reforzar con cosas como: “muy bien tu habitación está recogida después de jugar como debe ser siempre”, “vaya que bien has hecho los deberes solo, eres cada día más responsable”.

Alguien dijo: “El más dulce de todos los sonidos es un elogio”. Siempre frente a cualquier situación si se usa adecuadamente puede llegar a convertir conductas cuestionables en otras reflexivas y acertadas.

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