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APRENDER CON NUESTROS HIJOS DE LOS ERRORES

Aprender con nuestros hijos de los errores es todo un reto porque se trata de asumir los errores como áreas de oportunidad de aprendizaje, actuar con humildad, sinceridad y capacidad de razonamiento.

Para esto es importante no temer a equivocarse así se genera un mayor número de oportunidades para razonar y practicar, evolucionar y aprender en el futuro. El hacer esto contribuye a la conciencia mental de aprender de los errores sin culpa y fortalece la capacidad de pedir perdón.

Por naturaleza los padres con el instinto paternal creemos saber mejor que ellos todo lo que quieren, sienten y necesitan, nos olvidamos que son seres aparte con características, gustos y preferencias propias. En este sentido en algunos casos no dejamos que elijan, quizás por temor a que se equivoquen y sufran las consecuencias, así decidimos, le evitamos la frustración, pero no les enseñemos a tener criterio propio ni aprender de los errores.

El mensaje que ellos reciben es el contrario a nuestras intenciones. Pero realmente entienden: equivocarse está mal, debo evitar equivocarme, no puedo hacerlo. Cuando en realidad son oportunidades para poder alcanzar el éxito, para ejemplo Thomas Alva Edison quien tuvo miles de intento para poder ahora nosotros disfrutar de la luz nocturna.

El asumir los errores cometidos requiere tiempo, pensamiento, madurez y juicio cero. La única forma de aprender es con la práctica de asumir la culpa cuando corresponda sin prejuicios, entendimiento y sacando beneficio de ello.

Es difícil de aprender, las personas por instinto estamos preparados para defendernos y deshacernos de ella. Si se cambia el pensamiento llegaremos a aprender de ella y mejoraremos futuras actuaciones. Es este el secreto de una buena experiencia.

Respecto a esto la Psicoterapia Gesalt propuso: “…técnicas para promover la integración de esas zonas de nosotros mismos que no queremos ver, a menudo asociadas a las denominadas emociones negativas, como la ira, la frustración la envidia…En el momento crítico en el que la emoción va a parecer, usamos el mecanismo de defensa que nos desconecta del sentimiento, el pensamiento, el deseo…, y nos marchamos del presente, nos dormimos, intelectualizamos o fantaseamos. (Padres Saludables, Teresa Rosillo).

Esto  quiere decir que cuando aparece por ejemplo una situación de frustración o conflicto (un niño le pega a otro niño), este no asume su error y busca disculparse quizás justificándose con “no quería jugar conmigo”.

Está demostrado que la culpa es una de las emociones que no queremos asumir porque nos enfrenta a nuestros propios errores. Volviendo al ejemplo anterior, la reacción normal de la mayoría de los padres es hacer que el niño se disculpe, sin embargo, no se analiza el porque esa actitud, como gestionar los impulsos, ejercer el autocontrol o como conseguir de otra manera que no sea a la fuerza lo que se quiere: “jugar con el niño”.

Las situaciones de reflexión deben hacerse entre padres e hijos y contestar preguntas como:

  • ¿Qué es lo que ha pasado?
  • ¿Qué dio lugar a esa reacción?
  • ¿Cómo te sentiste antes y después de lo ocurrido?
  • ¿Qué otras formas existen para conseguir lo que querías?
  • ¿Cómo puedes solucionarlo?
  • ¿Estas realmente arrepentido?
  • ¿Qué aprendiste con esto?

En el caso de los padres sobreprotectores no soportan que sus hijos cometan errores, buscan los culpables fuera y echan la culpa a otro. Les protegen y siempre tienen la excusa perfecta para cualquier comportamiento. Consideran que asumir responsabilidades es inadecuado.

Para ayudar al niño a aprender de sus errores se debe:

  • Reflexionar sobre lo ocurrido y concluir con lo que se haya aprendido.
  • Demostrar las consecuencias de esos actos sean positivos o negativos.
  • Motivarlo a buscar opciones sin miedo a equivocarse.
  • Comentar situaciones donde tú te hayas equivocado y mostrarle lo aprendido.
  • No juzgar sus errores, no comparar y nunca negarlos.
  • Honra sus buenas acciones y aprendizajes, y aunque se equivoque enséñale lo positivo.
  • Ayúdale a asumir la responsabilidad de sus actos.

Es tan importante aprender de los errores y asumirlos porque de esto depende que se adquiera responsabilidad y esta es la competencia que nos enseña a responder ante nuestros actos frente a terceras  personas, asumir y cumplir compromisos.

 

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