adolescentes

ADOLESCENTES EN SILENCIO

Parece ser un común denominador entre las reuniones de padres, comentarios de fórum y cuentos de instituto, encontrarse con adolescentes en silencio  o la moda de no contar nada. Y este hecho tiene mucho que ver con las emociones, en la adolescencia viene un revuelco hormonal que en menor o mayor grado influye en las emociones de los chicos en general.

Cuando las hormonas sexuales segregan comienzan su trabajo: los andrógenos, estrógenos y progesterona actúan y se producen cambios físicos, los cuales crearan efectos en los comportamientos y vida del adolescente. Si el niño no está preparado para vivir estos cambios se enfrentara a una vulnerabilidad emocional que muchas veces desemboca en el silencio, si a ello le sumamos la vida ajetreada de padres trabajadores y la presión social  muchas veces sin querer contribuimos a que ese silencio exista y se alimente.

 

Siempre he defendido la teoría de jerarquía dentro del hogar, es decir no somos iguales padres e hijos, somos diferentes los padres tenemos que tener y mantener la autoridad no podemos tratarnos como homólogos porque se cruzaría una línea muy fina del respeto y se podría caer en la anarquía, pero esto no significa ni que tengamos que ser enemigos ni dictadores. Se trata de un trabajo de hormiguita que podríamos compaginar así:

  1. Practica la gestión de emociones. Enseñarle a los niños desde muy pequeños a reconocer sus emociones y canalizarlas será de mucha utilidad una vez que lo aprendan hacer ya tendrán un camino recorrido para gestionarlas en un futuro. Recordad que no basta con saber que tengo rabia, debo aprender a canalizarlas, gestionarla y convertirla en calma.

  1. Solidarizar con nuestros hijos. No significa que tengamos que estar de acuerdo en todo pero el hecho de hacerles saber que estamos ahí ayudara a que nos consideren sus amigos. No podemos sancionarlos todo el tiempo, la censura ayuda al silencio.

Os pongo un ejemplo personal. Cuando era una adolescente resolví por voluntad propia que quería fumar, y para ello se lo conté a mi madre que tenía un genio bastante complicado pero que siempre me decía sea lo que sea hija cuéntaselo primero a tu madre, cosa que hice en esa oportunidad. Ella en vez de soltarme el sermón, me preguntó por qué lo había decidido y si estaba consciente de lo dañino que iba a ser para mi organismo. Al terminar la conversación me dijo no estoy de acuerdo y en mi presencia tampoco lo podrás hacer solo  deseo que pronto lo dejes por tu bien. Al cabo de unos años por mi propia voluntad lo deje.

  1. Crea ambientes adecuados. La serenidad y calma es imprescindible siempre que se quiera hablar, nunca llegamos a una oficina o un banco en medio de gritos y papeles que rueden por todos lados. Pues nuestro hogar es nuestra organización más respetable. Es imprescindible que reine la paz.

  1. Mejor afuera que en casa. Cuando sean llamados de atención graves, asuntos delicados es mejor salir fuera de casa, porque si no se pueden crear escenarios de tensión donde convivimos a diario y eso no es productivo para las emociones ni vulnerabilidad del ambiente.

 

Finalmente recomendarles un libro que es bastante duro por las historias que cuentan pero provechoso para que veamos todo lo que pueden callar los jóvenes se llama ¿Qué ocultan nuestros hijos? De Javier Urra.

PUEDES LEER TAMBIEN LO QUE YA NO FUNCIONA CON LOS ADOLESCENTES

Compartir esta publicación:
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *