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4 ESTRATEGIAS PARA EDUCAR TUS EMOCIONES

Agradezco enormemente a la vida y las circunstancias que me han enseñado a educar mis emociones, para la imagen de muchos educar las emociones es un mundo raro, inservible y abstracto, para otros es fascinante, positivo y admirable, para mi es todo una experiencia que alimenta mi ser.

En este sentido, no olvidándonos de que para educar las emociones hay que ser emocionalmente inteligentes y que para ello como lo dijo Reuven Bar-On: «La esencia de la inteligencia emocional es tener tus emociones trabajando para ti y no en tu contra». Debemos entonces aprender a gestionarlas.

La sociedad y situación actual que estamos viviendo enfrenta a las personas de manera continua a situaciones que tienen que ver con la frustración, el enfado, ansiedad o preocupación, estrés, miedo o depresión. La gestión emocional supone el conocimiento de uno mismo observando y percibiendo todas nuestras emociones en cada situación, para poder generar estrategias de gestión satisfactorias.

Tradicionalmente se ha pensado que el control y la gestión  sólo se requiere para las emociones negativas, una mirada más amplia de lo que significa la regulación emocional es involucrar la habilidad para promover emociones y estados de ánimo positivos en uno mismo y en los demás.

En ese sentido recomiendo hacer una práctica continua de:

  • Autoconocerse a través de la propia reflexión para identificar las emociones agradables y desagradables que experimentamos.
  • Gestionar la expresión de las emociones negativas, sin ocultarlas, expresándolas con asertividad, realidad y confianza. Promover la expresión de las emociones positivas, esto con el fin de favorecer nuestro bienestar personal y las relaciones con terceras personas.

A continuación te presento una serie de estrategias que te permitirán educar las emociones desde adentro y partiendo siempre de tu autoconocimiento:

  • La respiración. La respiración nos garantiza la vida, sin ella no podemos vivir. Una respiración correcta es un antídoto contra el estrés. Los ejercicios de respiración son útiles en la reducción de la ansiedad, la depresión, la irritabilidad, la tensión muscular y la fatiga, además ayudan al individuo a cambiar el foco dentro de cualquier situación.

La respiración nos proporciona una mejor oxigenación optimizando la vida, cuanto más oxigenado tengamos el cerebro, estaremos más serenos y seremos capaces de tomar mejores decisiones. Existe una respiración superficial, rápida y entrecortada, que normalmente se asocia a la respuesta de lucha, evasión o estrés, caracterizada por un movimiento ascendente y frontal del tórax, es un sistema poco eficaz para oxigenar la sangre, por lo que si se mantiene de manera indefinida, intensifica la sensación de estrés y ansiedad.

La otra respiración es abdominal, igualmente llamada profunda, que oxigena de forma eficiente la sangre, permite el acceso del aire a la parte inferior de los pulmones y requiere el uso consciente del diafragma. Cuando inspiramos, el diafragma se contrae y desciende, ayudando a que el aire penetre en la parte inferior de los pulmones. Cuando expiramos, el diafragma se relaja y sale el aire. La respiración abdominal fomenta un estado mental sosegado y tiene efectos psicológicos beneficiosos, como la reducción de la presión sanguínea y la disminución del ritmo cardíaco. Un buen ejercicio es tratar de hacer mínimo 10 respiraciones abdominales, tranquilas y conscientes en situación de estrés para volver a un estado de sosiego.

  • La relajación. Es un estado del cuerpo y de la mente, que se alcanza de forma progresiva; busca descansar los músculos, liberar tensiones y mejorar la concentración. Es tan importante y se relaciona también con la respiración. Cuando nuestro cuerpo está en tensión, envía señales al cerebro de que no estamos tranquilos y se genera un círculo promotor de ansiedad. La relajación física resulta fundamental para combatir la ansiedad, el estrés, el miedo, la rabia y la depresión, entre otros. No siempre es posible eliminar las causas que generan estos estados emocionales, pero aprender a relajar el cuerpo ayuda a educar las emociones y a gestionarlas de la mejor manera.
  • La visualización. Es una técnica que ayuda a alcanzar un mayor control de la mente, las emociones y el cuerpo, y para efectuar cambios deseados en la conducta. Consiste en concentrarse en algún objeto o situación. El propósito de la visualización es reprogramar la mente y los pensamientos para efectuar cambios positivos en la emoción y conducta. Se utiliza con diferentes intenciones, que pueden ser: desarrollar relaciones más armoniosas, ganar seguridad, lograr gestionar la frustración. Por ejemplo puede emplearse como técnica de relajación mental y como método para controlar el estrés.
  • La meditación. Es una técnica de entrenamiento mental a través del cual se busca alcanzar un nivel de conciencia plena. Es beneficiosa tanto física como mentalmente, y estimula la agudeza mental. A través de la meditación se puede aprender a enfocar la atención sobre una cosa cada vez, es decir, nos permite vivir atentamente en el aquí y en el ahora. Asimismo, somos más capaces de conocer y aceptar las pautas habituales de percepción, pensamiento y sentimiento, que ejercen una influencia importante en nuestras vidas y que generalmente operan a un nivel inconsciente o automático.
  • El control del pensamiento. Existe un triángulo cuyos vértices son: pensamiento, emoción y actuación. La emoción procede de la interpretación del suceso y no del propio suceso, y esta interpretación está mediada por los pensamientos que se tengan al respecto. Es posible tener pensamientos distorsionados de la realidad que hacen estallar emociones desagradables, es lo que se denomina distorsiones cognitivas o pensamientos automáticos. Estos son una charla interna, expresados como pensamientos con estados emocionales intensos (como la ansiedad, la depresión, la ira o la euforia). Si logramos controlar estos pensamientos a través de no tomarnos nada personal, no suponer ni enjuiciar, lograremos que esos pensamientos estén bien gestionados y con ellos nuestras emociones.

Espero que podamos poner todos los días un poco en práctica estas estrategias para educar nuestras emociones y alcanzar un mejor bienestar emocional. Recuerden queridos lectores que: “A veces no es posible estar alegres, pero siempre podemos estar en paz”.

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