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 10 PASOS PARA INTEGRAR LAS EMOCIONES EN LA EDUCACIÓN

Las emociones eso que nos mueve, que nos motiva, que nos decepciona, que nos ayuda a seguir adelante, las que también nos mantienen vivos y en alerta ante situaciones de emergencia. Las emociones son eso y mucho más. Desde hace muchos años que las empresas y en la educación se está estudiando la importancia de las mismas para el desarrollo del ser humano.

¿Cómo pueden los padres integrar las emociones en la educación?, es tan sencilla la respuesta, solo basta dejar que fluyan de forma natural, vivirlas, reconocerlas pero sobre todo GESTIONARLAS. Lo que ha pasado con las emociones es lo mismo que pasó con el tema de sexo y drogas en los tiempos de antes: TABÚ, suena ilógico porque todos sentimos pero no todos somos capaces de describir y expresar adecuadamente lo que nos sucede ni se es capaz de reconocer lo que le sucede a terceras personas.

¿Cuántas veces ver a una persona llorar en público?, ¿Cuántas veces lloras en público?, ¿Cuándo estas triste, enfadado o decaído lo expresas?, si a todas has respondido que si felicidades si no, tranquilo(a) es lo normal, y es porque nos dedicamos mucho a guardar las apariencias, a no expresar porque creemos que a nuestro alrededor a nadie le importe lo que nos sucede, pero quizás hay muchas personas que sí, solo que si no intentamos expresar no podremos averiguar.

A todo esto Daniel Goleman plantea que los niños aprenden inteligencia emocional en la vida real, a diario y que es relevante que aprendan la gestión de las emociones negativas a través de sus padres y el entorno familiar.

La buena noticia es que si le preguntas a los niños sobre esas preguntas, a todas responderá que SÍ. Y es porque todos nacemos emocionalmente activos, pero no todos nos desarrollamos con inteligencia emocional y mucha responsabilidad puede venir de los padres, si estos se empeñan en frenar las emociones de los niños diciéndoles cosas como: “no llores”, “qué dirá la gente”, “lo que aquí pasa aquí se queda”, “no pasa nada, cállate”, “hasta cuándo lloras”, “no es normal que hagas eso”, “ya ya a mí no me vengas con cuentos que no quiero escuchar” y así un montón de frases que escucho casi a diario en cualquier sitio donde hay padres o niños.

Todas estas frases lo que traen consigo es una dosis de veneno para las emociones. Si nuestro cerebro se programa con la idea de que no debe recibir esta información (sentir y expresar las emociones), terminará por obedecer y por eso hay adultos que son incapaces de llorar en público o decirle a alguien que no les gusto como lo trataron porque los hizo sentir de determinada manera, o personas carentes de empatía.

El llamado que quiero hacer para todos los padres es que aprendamos a vivir, sentir y enseñemos a nuestros hijos a sentirse a plenitud con todas las emociones sean positivas o negativas y se pueden perfectamente gestionar para ser feliz, crecer y aprender día a día.

A continuación te dejo 10 pasos para integrar las emociones en la educación:

  1. Crear nuevos patrones de educación basados en la comunicación, amor explicito (no basta con amar hay que decirlo, sentirlo y expresarlo), y orientados a que los hijos sean formados como personas capaces de responder con la mente y el corazón.
  2. Erradicar la idea de que los varones NO LLORAN y él NO PASA NADA. Si un niño llora es porque siente una emoción negativa y esa emoción tiene un origen, y eso se debe investigar, ¿qué le produce dolor?, ¿Por qué no puede expresar lo qué siente?, ¿por qué solo llora? El hacerlos callar solo mata su desempeño emocional y responde a normas absurdas de la sociedad (los niños que se portan bien no lloran).
  3. Dejar que un niño llore y exprese, no es lo mismo que permitirle montar un show de rabieta con patadas y golpes, o dejarlo salirse de sus cabales. La labor de los padres es aprender a conocer a sus hijos, ayudarlos a canalizar las emociones negativas y guiarlos para que las expresen adecuadamente. Lee este caso real
  4. Enseña a llorar, a expresar a decir lo que se siente. La mejor manera es el ejemplo, tú eres sus pasos a seguir. Los padres tienen que ser capaces de llorar delante de sus hijos, de decirles lo bien que han pasado el día en el trabajo o lo duro que fue. De otra forma no seguirán el ejemplo.
  5. Enseña a tus hijos el dolor. Sí no te alarmes, el hecho de que llore amargamente porque no quiere comer el puré que no le gusta, o no quiere entrar a casa porque le gustaría seguir jugando en el parque, estos pueden ser momentos para enseñarles gente que vive en la calle que no tienen que comer ni donde dormir. Así poco a poco desarrollaran: la empatía, asertividad, humildad y responsabilidad. Pilares fundamentales de la inteligencia emocional.
  6. Diferencia a los niños de las niñas, los niños viven las emociones diferentes a las niñas, son más introvertidos, sufren dos procesos de desarrollo emocional él primero de ellos es entre los 5 y 6 años y el segundo en la pubertad, las niñas solo lo viven en la pubertad y son además más seguras y expresivas.
  7. Has lugar para evaluar los valores y creencias familiares. Cuando se viene de familias muy tradicionales donde abunda el machismo y el autoritarismo hay que valorar el patrón actual de educación (sobreprotector, autoritario, permisivo o respetuoso) que rige la forma en que se expresen o no las emociones. El mejor estilo el respetuoso claro está, pero cada familia es un mundo y en cada situación se puede actuar de una manera diferente.
  8. Darte a respetar es una manera de demostrar amor. Cuando nos respetamos a nosotros mismos, nos ganamos el respeto automático de nuestros hijos y los enseñamos a ellos a respetarse y respetar a terceros. El respeto va mucho más allá del cumplimiento de normas. Está relacionado con la consideración y valoración. Para desarrollar el respeto practica con tus hijos la humildad, consideración y reciprocidad con quienes os rodea.
  9. Buena actitud frente a los desacuerdos. Los desacuerdos atraen las emociones negativas y la buena actitud las emociones positivas, contradictorio pero de la mano dan como resultados acuerdos ganar – ganar. Cuando tus hijos nos quieran cumplir las normas y respetar los límites no enmarques esfuerzos a que se haga lo que tú quieres establece los procesos de negociación, habla con asertividad, hazle saber que entiendes como se siente él y lo que quiere pero que él también entienda el beneficio de cumplir lo que se debe y si se puede ser flexible hacerlo. Muy importante no malinterpretar esto con que en una situación de riesgo se puede negociar. Por ejemplo no vamos a negociar porque nuestro hijo se quiera lanzar de una escalera o porque con 15 años quiera coger el coche.
  10. Las relaciones, la clave para muchos principios emocionales. Parto del punto de vista que solo no se va a ningún sitio, de que la sinergia es la base del trabajo en equipo y la comunicación empática, habilidades que adquieren las personas emocionalmente inteligentes. Hay que enseñar a los niños a sincronizar con las emociones ajenas, las propias y a fomentar relaciones sanas. Para ello hay que compartir experiencias en grupo, comunicar, comunicar y seguir comunicándonos con todos los que nos rodean de una forma asertiva, entrenar a los hijos para no negar lo que se siente, a no sentir vergüenza de cualquier emoción positiva o negativa.

Queridos padres como siempre confío en que sigan trabajando sobre las habilidades de la inteligencia emocional y las bondades en la educación para entrenar a los hijos sobre el reconocimiento de las propias emociones y de terceros para desarrollar el pensamiento y la acción del día a día basados en limites diseñados con disciplina y amor buscando la convivencia sana y el desarrollo normal del niño y adolescente como ser único. Hasta una próxima.

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